Isla de Pascua

Los europeos pudieron causar el colapso de Rapa Nui

Según la antropóloga Mara Mulrooney, quien ha observado una continuidad en los antiguos asentamientos en la isla hasta la llegada de los colonizadores en el siglo XVIII

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Rapa Nui

Rapa Nui

Osvaldo Arévalo Pakarati, un arqueólogo de la Isla de Pascua, realizando una excavación cerca de un antiguo asentamiento rodeado de rocas.

© JOHN GOWANS

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Rapa Nui

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Mara Mulrooney recogiendo datos de una excavación en el área interior del sector Hanga Ho'onu.

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Rapa Nui

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Un jardin de rocas con una plantación de taro, una planta comestible. Al fondo se eleva Rano Raraku, la cantera de los moái.

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Según la antropóloga Mara Mulrooney, quien ha observado una continuidad en los antiguos asentamientos en la isla hasta la llegada de los colonizadores en el siglo XVIII

La Isla de Pascua o Rapa Nui, su nombre tradicional, se encuentra retirada en medio del océano Pacífico, en el extremo oriental de la Polinesia, aunque la isla pertenece a Chile, situado a más de 3.000 kilómetros de distancia. Sus pobladores originales fueron diestros navegantes procedentes de la Polinesia que llevaron consigo batatas (patatas dulces), bananas, caña de azúcar, gallinas y ratas, entre otras cosas. Cultivaron la tierra, explotaron los recursos marinos y se organizaron en clanes. Durante siglos erigieron centenares de moáis por toda la isla: las enigmáticas estatuas labradas en roca volcánica que representaban a sus líderes o a sus antepasados divinizados. Se ha hablado de un colapso, de una crisis que sufrió la civilización rapanui debido a una superpoblación y una sobreexplotación de los recursos naturales de la isla anteriores a la colonización europea. Jakob Roggeveen, un marino neerlandés, descubrió la isla en 1722 y tanto él como su tripulación observaron que los indígenas eran altos y corpulentos, disponían de alimentos, reverenciaban sus centros ceremoniales y no tenían armas. En 1774, el británico James Cook percibió una imagen totalmente distinta: sus habitantes eran pequeños y miserables, sus plantaciones habían sido abandonadas y algunas de sus estatuas derribadas. De acuerdo con estos relatos puede que el llamado colapso cultural se produjera entre estas dos visitas, explica Mara Mulrooney, antropóloga asistente en el Museo Bishop (en Honolulu, Hawái), a Historia National Geographic.

Mulrooney ha investigado durante seis años el supuesto colapso de la civilización rapanui y considera que fue ocasionado por las enfermedades que introdujeron los europeos. Otros estudiosos como Paul Rainbird, Benny Peiser, Terry Hunt y Carl Lipo también han secundado esta teoría. Mulrooney publicó los resultados de su estudio en la edición de diciembre del diario Journal of Archaeological Science. Las hipótesis más extendidas hablan de un abandono de los territorios interiores de la isla -donde se practicaba una agricultura intensiva- durante los siglos XVI o XVII y de un desplazamiento hacia la costa, un espacio sagrado en el que siglos atrás se habían erigido la mayoría de los moáis y los ahu o plataformas ceremoniales. Según estas teorías, estos cambios fueron provocados por un exceso de población y una degradación de los recursos naturales.

Me concentré en los asentamientos al norte de la isla, en Hanga Ho'onu. Mi proyecto consistía en investigar si se había producido un cambio radical en los asentamientos debido al supuesto colapso en la isla, aclara Mulrooney. Durante las excavaciones arqueológicas, cerca de la costa y en el interior, hallé 15 nuevas muestras que analicé junto a otras 298 que habían sido recogidas anteriormente. A través de la datación por radiocarbono he podido comprobar que las áreas cerca de la costa y las que están más al interior -donde se situaban las plantaciones intensivas- habían sido ocupadas continuamente y que no hay evidencia de un cambio radical ni de una retracción hacia la costa antes del contacto inicial con los europeos en 1722. Es más posible hablar de un impacto fatal con los europeos, quienes trajeron enfermedades ante las cuales la población indígena no era inmune, agrega.