México

Localizan 19 estelas en la antigua ciudad maya de Chactún

Las estelas, que miden unos dos o tres metros de altura y pesan aproximadamente una tonelada, conmemoraban el final de un ciclo del calendario maya

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Chactún

Chactún

Estela 1, en el complejo Oeste, en la antigua ciudad maya de Chactún.

FOTO: MAURICIO MARAT / INAH

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Chactún

Chactún

En este detalle de la Estela 1 se aprecian los restos de estuco milagrosamente conservados después de estar más de 1.000 años expuestos a las temperaturas tropicales.

FOTO: MAURICIO MARAT / INAH

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Chactún

Chactún

Detalle de la Estela 1 en una toma nocturna.

FOTO: MAURICIO MARAT / INAH

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Chactún

Chactún

Estela 14, en el complejo Sureste.

FOTO: MAURICIO MARAT / INAH

28 de junio de 2013

El equipo arqueológico que el pasado mes de junio halló la antigua ciudad maya de Chactún, que floreció hace más de 1.000 años en el sureste de Campeche, al sureste de México, ha localizado un total de 19 estelas que aportarán información sobre los antiguos habitantes del área ubicada al norte de la región de Río Bec, de la cual se sabe poco hasta el momento, anunció el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México el pasado 25 de junio. El arqueólogo y epigrafista Octavio Esparza, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha señalado que en esa zona no abundan los registros epigráficos, de ahí la importancia de las piezas encontradas en el lugar.

La estela maya es un tipo de monumento vertical de piedra tallada esculpido en uno o varios de sus lados y que se utilizaban para recordar guerras, nacimientos o acontecimientos importantes. La mayor parte de las estelas halladas en el sitio arqueológico de Chactún servía para conmemorar los finales de un katún, una unidad de tiempo del calendario maya que correspondía a un ciclo de aproximadamente 20 años. Las estelas miden unos dos o tres metros de altura y tienen un peso aproximado de una tonelada. Octavio Esparza ha explicado que tres de las piezas están en muy buen estado de conservación, en otras siete todavía es posible observar restos de escritura jeroglífica, aunque su condición es tan precaria que difícilmente se pueden apreciar eventos o fechas concretas, y las últimas nueve se encuentran severamente erosionadas.

La Estela 1 da nombre al lugar, pues en ella se hace referencia a una «Piedra Roja» o «Piedra Grande» que fue erigida por un personaje llamado K'inich B'alam en el año 751 d.C. El experto en epigrafía se ha congratulado ante el estado de conservación de esta estela que aún contiene restos de estuco, un tipo de material que es raro que se conserve en climas tropicales después de tantos años. Además, ha comentado que muchas de las piezas encontradas en el sitio, que floreció en el período Clásico Tardío, de 600 a 900 d.C., fueron reutilizadas tiempo después en las canchas de juego de pelota y en las plazas de los grupos Oeste y Sureste.

Asimismo se han encontrado restos de ofrendas tardías en algunos monumentos, como en el caso de la Estela 1, donde ha sido posible rescatar restos de incensarios de cerámica que fueron depositados hacia finales del período Clásico Tardío o a principios del Posclásico, de 900 a 1200 d.C. «Muchas de estas piezas fueron colocadas por gente que iba en peregrinación como un acto de respeto, aunque probablemente ya no entendían el significado de los textos jeroglíficos», ha añadido. También ha aparecido una veintena de altares redondos que, junto a las estelas, dan cuenta de la importancia de este sitio de 22 hectáreas de extensión.