Israel

Las tinajas de Tel Kabri contenían vino aromatizado

Un equipo de investigadores ha analizado los residuos orgánicos presentes en las tinajas semidestruidas de la bodega de vino más antigua de Oriente Próximo

Tel Kabri

Tel Kabri

© ANDREW J. KOH / KABRI ARCHAEOLOGICAL PROJECT

28 de agosto de 2014

Un equipo de investigadores norteamericanos e israelíes ha analizado los residuos orgánicos presentes en la mayoría de las 40 tinajas parcialmente destruidas que fueron halladas el año pasado en Tel Kabri, cerca de la ciudad de Nahariya, al norte de Israel. Hace unos 3.700 años, durante el Bronce Medio, las tinajas contenían hasta 2.000 litros de vino tinto -y puede que blanco-, el equivalente a unas 2.700 botellas de vino modernas. La bodega estaba situada junto a una sala donde se celebraban banquetes, por lo que el vino probablemente estaba destinado al consumo y no a la distribución. El recinto palaciego del que formaban parte ambas estancias quedó destruido como consecuencia de un evento violento, quizá un terremoto, sepultando las tinajas con una gruesa capa de escombros y conservándolas así para la posteridad.

El contexto cerrado inherente a una singular bodega de vino intacta presentaba una oportunidad sin precedentes para desarrollar un estudio científico intenso, que ha permitido detectar diferencias sutiles en los ingredientes o aditivos dentro de tinajas de vino aparentemente de la misma cosecha, afirman los autores del estudio en un artículo científico recientemente publicado en Plos One. Según parece, los aditivos incluían miel, resina de estoraque y de terebinto, aceite de cedro, Cyperus, enebro y quizá incluso menta, mirto o canela, la mayoría de los cuales están atestiguados en los textos de Mari del siglo XVIII a.C. procedentes de Mesopotamia y en el Papiro Ebers del siglo XV a.C. procedente de Egipto, añaden.

Las 32 tinajas analizadas, además de otro recipiente, contenían restos de ácido tartárico y todas excepto tres también contenían ácido siríngico. La presencia de ambos ácidos en relativa abundancia como biomarcadores indica que todos estos recipientes originalmente contenían vino, sostienen los investigadores. Si en las próximas campañas en Kabri se consigue aislar el ADN de la uva, entonces se podrían identificar e incluso clonar cultivares estrechamente relacionados que actualmente son silvestres en la región o que hayan sobrevivido en viñedos europeos tras la exportación en la Antigüedad, revela el artículo.