Siria

Las misteriosas caras de Tell Qarassa

Publican un estudio sobre el significado de las dos caras grabadas en un hueso hallado al sur de Siria y que data de finales del IX milenio a.C., a comienzos del neolítico

Tell Qarassa

Tell Qarassa

© FOTO: L. TEIRA / JUAN JOSÉ IBÁÑEZ

24 de marzo de 2014

En 2010 fue hallada una vara de hueso con dos caras grabadas, fechada a finales del IX milenio a.C., a comienzos del neolítico, en el sitio arqueológico de Tell Qarassa Norte, al sur de Siria. En este objeto tan misterioso, de 51 milímetros de largo y 17 de ancho, aparecen representados dos rostros con la frente amplia, los arcos superciliares marcados, los ojos cerrados, la nariz recta, la boca cerrada y la barbilla curva. Fueron grabados en relieve, probablemente en un hueso de un uro euroasiático -un bovino extinto- que posteriormente fue truncado en sus dos extremos, por lo que debió ser más largo y pudo contener más caras.

Este pequeño objeto de hueso procedente de un estrato funerario se puede relacionar con la estatuaria monumental del mismo período en el Levante sur y el sureste de Anatolia que probablemente representaba a poderosos seres sobrenaturales. También podría responder a una nueva forma de percibir la identidad humana y enfrentarse a la inevitable muerte. Al representar a los difuntos de forma visual, los vivos y los muertos se unían los unos a los otros, explican los investigadores Juan José Ibáñez, Jesús E. González-Urquijo y Frank Braemer en un artículo publicado en marzo en Antiquity. El estudio de los yacimientos arqueológicos de Qarassa es el resultado de una colaboración entre el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. 

El sitio de Tell Qarassa fue ocupado en sus orígenes por grupos de agricultores que cultivaron diferentes variedades de cereales (espelta, einkorn y cebada), legumbres (garbanzos, algarrobas y lentejas) y que cazaron o reunieron varias especies de animales (principalmente cabras y otro tipo de ganado, además de gacelas y gamos). Los recursos vegetales y animales estaban en proceso de domesticación. La diferencia entre la vida y la muerte pudo ser expresada simbólicamente mediante los ojos abiertos o cerrados. Estos elementos implican un cambio importante en el mundo espiritual de los primeros agricultores, en contraste con las creencias de los últimos cazadores-recolectores, concluye el estudio.