La vida de Martín Lutero

El teólogo y reformador alemán, padre de la Reforma Protestante, criticó y combatió la corrupción de la Iglesia católica del siglo XVI

10 de noviembre de 2013

El teólogo y fraile agustino Martín Lutero, impulsor de la Reforma Protestante en Alemania, que suponía una crítica a la Iglesia católica vigente en la época y que originó nuevas formas de practicar el cristianismo en Europa, nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben, una localidad situada en el centro de Alemania que hoy cuenta con unos 25.000 habitantes. Martín Lutero nació en Eisleben y murió en la misma localidad el 18 de febrero de 1546, a los 62 años de edad. En una carta escrita un mes antes de su muerte confesó sentirse "viejo, decrépito, perezoso, desgastado y, ahora, tuerto".

El teólogo alemán falleció en Eisleben, su pueblo natal, a los 62 años de edad por problemas de salud

Lutero procedía de una familia de campesinos y, por tanto, en sus orígenes perteneció al pueblo llano. Sus padres estaban de tránsito en Eisleben cuando nació. Su casa natal fue pasto de las llamas en 1689, pero cuatro años después se erigió un edificio conmemorativo en el mismo lugar. Hans Lutero, su padre, se trasladó a la región minera de Mansfeld, donde trabajó en una mina de cobre. Con el tiempo prosperó, dirigió su propio negocio y la familia pudo librarse de las penurias económicas.

Martín Lutero era un prometedor estudiante de Derecho en la Universidad de Erfurt, pero en 1505 un incidente cambió su vida de forma drástica. Regresaba de una visita a casa de sus padres en Mansfeld cuando se vio sorprendido por una tormenta eléctrica. Un rayo cayó cerca de él y, aterrorizado, prometió a santa Ana que se haría monje si lo libraba del peligro. Pocos días después cumplió su promesa e ingresó en el monasterio agustino de Erfurt.

En 1505 un rayo cayó cerca de él y su vida cambió de forma drástica

Martín Lutero vivió escandalizado por la corrupción de la Iglesia católica y, entre otras cosas, combatió las indulgencias, la remisión de las penas de los pecadores a cambio de una donación a la Iglesia. Lutero creía que la salvación sólo se logra mediante la fe personal y la lectura directa de las Sagradas Escrituras y que cualquier persona tenía derecho a leerlas y estudiarlas, sin depender del magisterio de la jerarquía eclesiástica.

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