La Vía Domitia corre silenciosa bajo Narbona

La antigua Vía Domitia fue construida a partir del año 118 a.C. entre los Alpes y los Pirineos y en paralelo a la costa mediterránea

Vía Domitia

Vía Domitia

En el centro de Narbona se conserva un tramo de la Vía Domitia.

Foto: A.F.

Alec Forssmann

8 de junio de 2015

En pleno centro de Narbona, en la plaza del Ayuntamiento, hay una ventana al pasado. El transeúnte puede acercarse a esta abertura y puede ingresar en ella para conocer los orígenes de la ciudad, situada al sur de Francia. La antigua Vía Domitia, la calzada romana que enlazaba Italia y España, corre silenciosa bajo la ciudad. En 1997, durante la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento, apareció un tramo de la misma, que hoy se puede ver y pisar. Esta fotografía del pasado 1 de junio muestra el pavimento de piedras calcáreas, pulidas y brillantes por el tránsito de los siglos y con los surcos de los carros aún visibles. La Vía Domitia fue construida a partir del año 118 a.C. entre los Alpes y los Pirineos y en paralelo a la costa mediterránea, probablemente sobre un camino ya existente recorrido en su día por Aníbal Barca en su marcha hacia Roma. Narbona nació en una encrucijada de caminos: la Vía Domitia, que conducía hasta Cádiz convertida en la Vía Augusta; y la Vía Aquitania, que se proyectaba hacia el océano Atlántico. La ciudad romana originaria subyace en la mayoría de urbes europeas. Sólo hace falta una ventana para asomarse a ellas.