La primera piedra del monasterio de El Escorial

La piedra fundacional, que dio comienzo a las obras, se colocó el 23 de abril de 1563, hace 450 años, en un acto discreto que no contó con la presencia del rey Felipe II

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El Escorial. La joya de Guadarrama

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La joya de Guadarrama

El monasterio de El Escorial está situado en las estribaciones de la sierra de Guadarrama.

© JUERGEN RICHTER / LOOK-FOTO / GTRES

Felipe II

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Felipe II

Felipe II (1527-1598), rey de España entre 1556 y 1598, en un óleo realizado por el taller de Tiziano en el año 1551, expuesto en el Museo del Prado. El rey Felipe II encargó la construcción de El Escorial al arquitecto renacentista Juan Bautista de Toledo, que había sido ayudante de Miguel Ángel en la basílica de San Pedro del Vaticano, y tras su muerte, en 1567, las obras corrieron a cargo de Juan de Herrera, que le imprimió su célebre estilo, el herreriano, caracterizado por la simetría y la austeridad. 

SFGP 2 / GTRES

Vista aérea del Monasterio de El Escorial

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Vista aérea del Monasterio de El Escorial

Conocido también como Monasterio de San Lorenzo El Real, o, sencillamente, El Escorial, fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron Juan de Herrera, Juan de Minjares, Giovanni Battista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora.

Foto: Turismo Madrid Consorcio Turístico

El Escorial. Un palacio de estilo austero

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Un palacio de estilo austero

El célebre estilo herreriano del monasterio de El Escorial se caracteriza por su monumentalidad, absoluta simetría y austeridad.

© INGOLF POMPE / LOOK-FOTO / GTRES

El Escorial

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El Escorial

Biblioteca del monasterio de El Escorial.

© JUERGEN RICHTER / LOOK-FOTO / GTRES

San Lorenzo del Escorial

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San Lorenzo del Escorial

Patio de los Reyes en la basilica de San Lorenzo del Escorial

Foto: Gtres

El monasterio desde sus jardines

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El monasterio desde sus jardines

Mandados construir por Felipe II, que era un amante de la naturaleza, constituyen un lugar ideal para el reposo y la meditación. Manuel Azaña, que estudió en el colegio de los frailes agustinos de este monasterio, lo cita en sus Memorias y en su obra El jardín de los frailes.

Foto: CC

El Monasterio de El Escorial,  Michel-Ange Houasse 1723

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El Monasterio de El Escorial, Michel-Ange Houasse 1723

Esta perspectiva, que guarda grandes similitudes con la dibujada por Baldi cincuenta años antes, dejó de ser real cuando Carlos III mandó construir la larguísima Casa de Infantes levantada por Villanueva frente a la fachada principal del monasterio. Así quedó roto para siempre el singular diálogo entre la naturaleza circundante y la fachada principal de El Escorial

Foto: Museo del prado

Traza del Monasterio de El Escoria. Traza del Monasterio de El Escorial

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Traza del Monasterio de El Escorial

Grabado del arquitecto Juan Herrera del trazado en planta de El Palacio de El escorial

Foto: CC

El Escorial

La primera piedra del monasterio de El Escorial

El 23 de abril de 1563, hace 450 años, se colocó la primera piedra de la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, uno de los monumentos más representativos de la arquitectura española. El conjunto arquitectónico, de dimensiones colosales, está situado en las estribaciones de la sierra de Guadarrama, a unos 50 kilómetros al noroeste de Madrid, y consta de un monasterio y una iglesia, un palacio y un panteón real.

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El rey Felipe II (1527-1598) encargó su construcción al arquitecto renacentista Juan Bautista de Toledo, que había sido ayudante de Miguel Ángel en la basílica de San Pedro del Vaticano, y tras su muerte, en 1567, las obras corrieron a cargo de Juan de Herrera, que le imprimió su célebre estilo, el herreriano, caracterizado por la simetría y la austeridad. Felipe II construyó el monasterio de El Escorial para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín, acaecida el 10 de agosto de 1557, en la festividad de San Lorenzo, y posteriormente se convirtió en la residencia de la familia real española y en su lugar de sepultura. El mismo monarca murió el 13 de septiembre de 1598 en una alcoba de El Escorial. Según fray José de Sigüenza, que fue su consejero, la gota le atormentó durante varios años y en el verano de 1598 se sintió «asado y consumido del fuego maligno que le tenía ya en los huesos».

Felipe II construyó el monasterio de El Escorial para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín

En 1562, un año antes de la colocación de la primera piedra, se preparó el terreno y se abrieron zanjas para construir los cimientos, en un paraje solitario junto a la humilde aldea de El Escorial. El padre Sigüenza explica que el 23 de abril de 1563 «le pareció a Juan Bautista de Toledo que era ya tiempo de comenzar la fábrica y asentar la primera piedra, fundamento de todo el cuadro y planta: juntó a los aparejadores y oficiales, llamó a los religiosos para que se hallasen presentes (no pudo subir el Prior al sitio porque estaba fatigado); el Vicario y los demás que hemos nombrado llegaron al medio de la zanja, que estaba abierta en la línea y perfil que mira al Mediodía, que es ahora debajo del asiento del Prior en el refectorio, en la mitad de aquel lienzo o fachada». Los religiosos y los circunstantes –el rey no estaba presente– se pusieron de rodillas y bendijeron el lugar.

Los artistas que embellecieron El Escorial

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A continuación tomaron una piedra ya aparejada en cuyos lados aparecía inscrito «el nombre del fundador y del arquitecto, el día y el año en que se asentaba». Acto seguido se fueron todos a comer a la villa de El Escorial. Durante siglos se desconocía la localización exacta de esta piedra angular, hasta que en 1971 se descubrió durante la construcción de unas nuevas cocinas en el monasterio. Mide 40 centímetros de alto y 1,60 de largo, y en una de sus caras se puede leer la siguiente inscripción: «Dios óptimo máximo, vele por esta obra».

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