ENTREVISTA / XAVIER SISTACH, AUTOR DE "INSECTOS Y HECATOMBES I y II"

"La malaria ha matado más que la peste y el tifus juntos"

Alec Forssmann

2 de marzo de 2015

En su último libro, Sistach habla sobre la malaria, una enfermedad que ya fue asociada con el mosquito por griegos, romanos e hindúes

Xavier Sistach, barcelonés de 52 años, se ha dedicado desde joven a una afición que considera muy personal y solitaria: coleccionar insectos. Pero las razones que lo mueven no son puramente estéticas. Cuando ve un insecto lo que le pica es la curiosidad por conocer sus características y poder clasificarlo en el inagotable mundo de la entomología. Los insectos no han sido neutrales en la historia de la humanidad, sino más bien todo lo contrario. El hombre ha estado en contacto con una parte de los insectos y de alguna forma lo ha modificado, subraya en esta entrevista. Sistach ha dedicado varios años a escribir los dos tomos de Insectos y hecatombes, publicados por RBA, en los que explora la influencia letal que han tenido los insectos sobre las personas. La humanidad nunca se ha encontrado tan cerca de la extinción como durante la Peste Negra, pero hay que decir que tanto en esta como en otras pandemias los insectos no causan las enfermedades de forma voluntaria. Principalmente son hematófagos y están obligados a consumir sangre para sobrevivir o para poner huevos. Que lleven un patógeno asociado es pura casualidad, forma parte de la evolución de la vida, observa.

¿Siente aversión por algún insecto?

Algunos son desagradables por la forma o porque pican. Las langostas, por ejemplo, tienen un cuerpo muy grueso y no me entusiasma tocarlas, pero hay insectos fantásticos: por sus formas, tamaño, colores o hábitat.

¿Los colecciona?

Dejé de hacerlo porque me desagradaba sacrificarlos. Me inquietaba ver al insecto en el tránsito de la vida a la muerte.

¿Sienten dolor como las personas?

Seguro. Por algún motivo saben que los vas a cazar y huyen. Algunos incluso gritan. Recuerdo unos escarabajos en Indonesia que gritaban cuando los cogías. Sabían que ocurría algo malo porque emitían una especie de chirrido.

Otros en cambio ni se inmutan.

En Camerún me acerqué a observar una mantis y me siguió con la mirada, con esa cabeza tan particular que puede girar 180 grados.

Humanos e insectos siempre han coexistido.

Y eso es precisamente lo que me fascina: el hombre ha estado en contacto con una parte de los insectos y de alguna forma lo ha modificado.

El Antiguo Testamento relata las diez plagas de Egipto.

La Biblia habla de tábanos, mosquitos, langostas e incluso de pústulas en la piel o tumores que podrían estar relacionadas con la peste. En aquellos tiempos padecían enfermedades brutales, pero no las relacionaban con los insectos.

¿La peste ha sido recurrente a lo largo de la historia?

Se hablaba mucho de pestilencias, pero podían haber sido otras enfermedades. La Peste de Justiniano, en el siglo VI d.C., fue la primera gran pandemia de peste de la que se tiene verdadera constancia.

¿Y qué ocurrió en el siglo XIV con la Peste Negra?

En Europa murieron 25 millones de personas, una cuarta parte de la población. Y en todo el mundo se cree que murieron más de cien millones de personas. La humanidad nunca se ha encontrado tan cerca de la extinción.

¿Cómo se originó?

El patógeno Yersinia pestis fue transmitido en un primer momento por las pulgas de las marmotas a los cazadores de estos animales en China, que fueron contagiando al resto de la población. Así llegó a Caffa, en la costa del mar Negro, donde había una colonia genovesa que fue asediada por los mongoles. Los genoveses huyeron con sus barcos hacia Europa, pero también se llevaron las ratas y las personas enfermas de peste.

¿Cómo se producía el contagio?

Las pulgas picaban a las ratas infectadas, estas morían y entonces buscaban otro huésped y el hombre era el mamífero más cercano. Las muertes se multiplicaron sin que nadie supiera que el insecto era el transmisor de la enfermedad.

No se trataba de un castigo divino.

La Peste Negra se achacó a la cólera de Dios porque no había forma de superarla. ¿Qué otra cosa podía ocasionar una mortalidad tan elevada? No tenían ni puñetera idea de que la causaba un patógeno microscópico, una bacteria en este caso.

¿Y cómo remitió?

Las epidemias de peste, y la mayoría de epidemias en general, son muy curiosas porque empiezan y acaban de forma súbita y no se sabe por qué. La última gran epidemia de peste en Europa occidental azotó Marsella en 1720 y desapareció de forma inexplicable. La gente consideró que había finalizado el castigo divino.

¿No se buscó una explicación científica?

Los primeros movimientos ateos nacieron a finales del siglo XIX y comienzos del XX, justamente cuando se descubrieron los patógenos que causaban estas enfermedades y los insectos que los transmitían. Entonces se erradicó la idea de un Dios castigador.

¿El tifus también ha causado estragos?

Los piojos transmisores del tifus epidémico tuvieron un papel muy destacado en el fracaso de la campaña rusa de Napoleón en 1812. De 600.000 soldados se calcula que murieron unos 200.000 debido a esta enfermedad. Y durante la Segunda Guerra Mundial se estima que murieron alrededor de un millón y medio de personas en los campos de concentración nazis.

¿Los piojos del cabello son un peligro?

No, esos no transmiten ninguna enfermedad. Al cortar el cabello desaparecen. En el siglo XVII se utilizaron pelucas precisamente para ocultar la cabeza rapada. Podía ocurrir que dejaran la peluca en el suelo y que se moviera sola por la cantidad de piojos que tenía. Los piojos que transmiten el tifus son los llamados de las ropas o del cuerpo humano, muy parecidos a los del cabello.

En su último libro habla de la malaria.

Sí, se propagó hace unos 10.000 años en África Central y se cree que fue transmitida de los gorilas a las personas.

¿Cómo se sabe todo esto?

Porque ocurrió en un momento en que se empezó a cultivar el ñame, que implicó la deforestación de una parte de la selva. La mayoría de mamíferos huyó de los campos cultivados pero una especie de mosquito, el Anopheles gambiae, empezó a picar a los humanos, que eran su único huésped, y así se extendió la malaria.

¿La malaria es letal?

Ha matado más que la peste y el tifus juntos y estas dos enfermedades han matado más que todas las guerras. Las muertes no son fulminantes, sino que se van produciendo de forma paulatina, pero sobre todo en los niños y en las mujeres embarazadas sí que puede ser letal. Se trata del paludismo grave, causado por el protozoo Plasmodium falciparum, que cada año mata a más de un millón de personas, especialmente en la región de África subsahariana. Actualmente, la malaria o paludismo es la reina de todas las enfermedades transmitidas por insectos. La gran dificultad para erradicarla se debe a que el plasmodio se hace resistente a los medicamentos y el mosquito a los insecticidas.

¿Los antiguos hablan de ella?

Los griegos, romanos e hindúes relacionaron a los mosquitos con la enfermedad, pero no pudieron demostrar nada. Sabían que el paludismo se daba sobre todo en los lugares pantanosos.

¿Qué decían los sabios griegos?

Heródoto habla de un método muy beneficioso que utilizaban los egipcios para evitar la picadura del mosquito: dormir tapado con una red de pesca.

¿Eso no es una mosquitera?

Sí, ya hablaba de mosquiteras en pleno siglo V a.C. Las descripciones que hicieron los griegos sobre los insectos fueron muy precisas, y eso que no tenían microscopios. En los dos libros me ha interesado hablar de los autores antiguos y de las descripciones que hacían de los insectos.

¿Para cuándo el tercero?

He necesitado siete años para escribir estos dos libros y he disfrutado muchísimo, pero ahora necesito un descanso.