Londres

La época dorada de China

Una exposición en el Museo Británico explora el período comprendido entre 1400 y 1450, cuando China experimentó una enorme transformación bajo la dinastía Ming

1 / 4

1 / 4

«Ming: 50 años que cambiaron China»

«Ming: 50 años que cambiaron China»

Jarrón con dragones esmaltado con la técnica de cloisonné, de entre 1426 y 1435, de Pekín.

© THE TRUSTEES OF THE BRITISH MUSEUM

2 / 4

«Ming: 50 años que cambiaron China»

«Ming: 50 años que cambiaron China»

Corona de cuero, bambú entretejido y piedras semipreciosas (c.1380), excavado de la tumba de Zhu Tan (1370-1389), príncipe Huan de Lu en Yanzhou, provincia de Shandong.

© IMAGE COURTESY OF SHANDONG MUSEUM / BRITISH MUSEUM

3 / 4

«Ming: 50 años que cambiaron China»

«Ming: 50 años que cambiaron China»

Espada de hierro, oro y plata de la era Yongle (c.1420), de Pekín.

© ROYAL ARMOURIES / BRITISH MUSEUM

4 / 4

«Ming: 50 años que cambiaron China»

«Ming: 50 años que cambiaron China»

Túnica de seda de un príncipe Ming (c.1389), excavado de la tumba de Zhu Tan (1370-1389).

© SHANDONG MUSEUM / BRITISH MUSEUM

Una exposición en el Museo Británico explora el período comprendido entre 1400 y 1450, cuando China experimentó una enorme transformación bajo la dinastía Ming

El Museo Británico presenta durante este otoño la exposición Ming: 50 años que cambiaron China, que explora el período comprendido entre los años 1400 y 1450, en que China experimentó una enorme transformación bajo el reinado de la dinastía Ming, la penúltima dinastía imperial del país. Entre 1368 y 1644, durante el gobierno de los Ming, China vivió una época dorada como consecuencia de un poder centralizado y unas conexiones comerciales y culturales que la convirtieron en una superpotencia global. Pero fue precisamente durante este período de cincuenta años en que se establecieron unos contactos sin precedentes con el resto del mundo: los timúridas en Irán y Asia Central, los Ashikaga en Japón y los Joseon en Corea. Los intercambios diplomáticos, comerciales y culturales se extendieron a Bengala, Sri Lanka, África e incluso La Meca, en el corazón del mundo islámico. Obsequios de oro y plata, pinturas, porcelana, armas, vestidos y mobiliario viajaron desde Kioto hasta Mogadiscio. Pekín se convirtió en la capital del imperio, se construyó la Ciudad Prohibida y se restauró la Gran Muralla. 

La espada del emperador Yongle

La muestra, que se celebra entre el 18 de septiembre de 2014 y el 5 de enero de 2015, aspira a reemplazar antiguas historias de China que dan excesiva importancia al contacto mantenido con los europeos después del año 1500. Incluye préstamos insólitos que constituyen algunos de los objetos más hermosos jamás realizados en China, que son poco conocidos en Europa. La exposición reúne piezas de la corte imperial de los Ming y de tumbas principescas regionales de Sichuan, Shandong y Hubei, es decir, del suroeste, noreste y centro de China. Se puede contemplar la espada del emperador Yongle, el guerrero; la escritura del emperador Hongxi, el burócrata; las pinturas del emperador Xuande, el esteta; y los retratos de los oficiales que gobernaron cuando el emperador Zhengtong era un niño. También se exponen vestidos de princesa, oro, joyas y mobiliario.