América

La complicada cuestión del poblamiento de América

¿Cómo llegó el hombre a América y cuándo? Su presencia en el continente americano es mucho más antigua de lo que se creía

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Toca da Tira Peia

Toca da Tira Peia

El sitio arqueológico de Toca da Tira Peia está situado en un abrigo rocoso, en el Parque Nacional Sierra de Capivara, en Brasil.

© CHRISTELLE LAHAYE

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Parque Nacional Sierra de Capivara

Parque Nacional Sierra de Capivara

Excavaciones en el Parque Nacional Sierra de Capivara, en Brasil.

© ANDRÉ PESSOA

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Parque Nacional Sierra de Capivara

Parque Nacional Sierra de Capivara

El equipo arqueológico en el Parque Nacional Sierra de Capivara, en Brasil.

© ANDRÉ PESSOA

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Eric Boëda

Eric Boëda

El arqueólogo francés Eric Boëda, en un yacimiento arqueológico del Parque Nacional Sierra de Capivara, en Brasil.

© ANDRÉ PESSOA

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Eric Boëda

Eric Boëda

El arqueólogo francés Eric Boëda, director del proyecto de excavación.

© ANDRÉ PESSOA

25 de abril de 2013

Partiendo de la base de que África es la cuna de la humanidad, que desde ahí se expandió y colonizó las regiones más remotas del mundo, cabe preguntarse cómo y cuándo llegó la especie humana al continente americano. ¿Fue a través del estrecho de Bering? ¿O a través del océano Pacífico desde Polinesia y Australia? ¿O fue a través de la Antártida? También se ha propuesto la teoría del origen autóctono de la población americana. Sin embargo, cada vez resulta más evidente que la presencia humana en América es mucho más antigua de lo que se creía. Los últimos hallazgos en el Parque Nacional Sierra de Capivara, al sudeste del estado de Piauí, en Brasil, así lo confirman, pero también en tantos otros lugares de América. En el yacimiento arqueológico de Toca da Tira Peia, situado en un abrigo rocoso del mismo parque, se han encontrado vestigios que atestiguan la presencia humana en la zona hace 22.000 años.

A mediados del siglo XX, la teoría del poblamiento tardío fue aceptada por una buena parte de la comunidad científica, especialmente vinculada al Instituto Smithsonian. Las famosas puntas de lanza y otras piezas halladas en los años veinte y treinta cerca de la localidad de Clovis, en Nuevo México (Estados Unidos), que tienen unos 13.000 años de antigüedad, fueron atribuidas a la llamada cultura clovis, que fue considerada la más antigua del continente americano. Esta teoría sostiene que unos pueblos cazadores y nómadas procedentes de Asia habían cruzado a pie el estrecho de Bering durante el último período glacial, en que se produjo el descenso del nivel del mar. Atravesaron este puente de tierra que unía ambos continentes y avanzaron por un corredor libre de hielo hasta el interior de América. Si el poblamiento del continente se efectuó de norte a sur es evidente que los asentamientos más antiguos deberían localizarse en el norte del continente.

«En América del Norte hay muchos sitios arqueológicos que tienen más de 13.000 años y, por tanto, son más antiguos que los de la cultura clovis. Sin embargo, el peso de este modelo sigue siendo demasiado grande como para que se acepte un período preclovis», explica el arqueólogo francés Eric Boëda, de la Universidad París X Nanterre, a Historia National Geographic. «Lo importante es que este modelo está siendo cuestionado poco a poco, mediante nuevos indicios y análisis», añade.

Eric Boëda participa en excavaciones desde hace más de 30 años, en Francia, África, Oriente Próximo, China y, desde hace siete años, en Brasil. Ha excavado sitios arqueológicos de dos millones de años y de 4.000 años de antigüedad, y en diferentes contextos sedimentarios: en grutas, en abrigos rocosos, en terrazas fluviales o en loess, un tipo de sedimento depositado por el viento. «Esta experiencia ganada en tantos años de trabajo me ha aportado un conocimiento pluricontinental sobre artefactos prehistóricos. La experiencia te dice que en la industria lítica hay universales que trascienden las culturas y los períodos. Mis colegas coreanos o chinos reconocen las características antrópicas de los materiales que les muestro, pues son las mismas que tienen sus artefactos», destaca Eric Boëda. «Si funcionas con un solo esquema o modelo nunca verás lo que es diferente», comenta.

El equipo arqueológico dirigido por Eric Boëda y Christelle Lahaye, de la Universidad Michel de Montaigne Burdeos 3, ha hallado herramientas de piedra en Toca da Tira Peia que, según la datación por luminiscencia ópticamente estimulada, tendrían unos 22.000 años de antigüedad. Algunos críticos, partidarios de la teoría del poblamiento tardío, opinan que las piedras talladas que se han descubierto podrían ser el resultado de un deslizamiento de rocas o incluso podrían haber sido elaboradas por los monos capuchinos. «Lo más gracioso de estas críticas, y también lo más desolador, es que todas ellas se fundamentan en ideas que no tienen ningún rigor científico y que se han ido transmitiendo de investigador en investigador», protesta Boëda. «En Toca da Tira Peia nunca hubo sedimentos marinos y, por tanto, no pueden haber piedras de cantos rodados que caen o que vuelan como pájaros. Por otro lado, hay un profundo desconocimiento de los estudios etológicos sobre los monos capuchinos del Parque Nacional Sierra de Capivara, que se desarrollan desde hace una década. Los estudios demuestran que los monos no fracturan voluntariamente la roca produciendo los cantos rodados. La fracturación existe, pero como consecuencia de un acto de escarbar o partir frutos y no con la intención de tallar una roca de forma uniforme», argumenta. «Y como he dicho anteriormente, las mismas industrias líticas se reproducen en China y en Corea, por lo que no podemos afirmar que los hombres prehistóricos chinos o coreanos fueran monos...», ironiza. 

«La datación por luminiscencia es un método fiable para datar un sitio arqueológico. En el caso de Toca da Tira Peia estamos muy seguros de que la edad de los sedimentos es la misma que la de los artefactos. En este sitio hemos realizado muchas mediciones y pruebas, hemos tenido en cuenta las condiciones medioambientales y también las posibles variaciones de humedad en el suelo», explica Christelle Lahaye a Historia National Geographic.

«Actualmente estamos excavando en tres sitios arqueológicos pleistocénicos; uno de ellos es Toca da Tira Peia. Estos tres sitios atestiguan una edad de entre 25.000 y 17.000 años. Se ha escrito un artículo, que aún no se ha publicado, sobre otro de estos sitios, llamado Vale da Pedra, en el que hemos realizado más de veinte dataciones, utilizando dos métodos distintos. Además, disponemos de resultados que demuestran que los artefactos sirvieron para cortar vegetales, para descarnar y para rascar el hueso», concluye Eric Boëda.