La cantora de Amón guarda silencio

Su nombre ha desaparecido de la tapa del ataúd con el paso del tiempo, pero podría estar escrito en un papiro que supuestamente se oculta entre las piernas de la momia

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Proyecto Visir Amen-Hotep Huy

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El ataúd antropomorfo de la cantora de Amón, hallado el 1 de diciembre de 2014 en Asasif, en Luxor.

© PROYECTO VISIR AMEN-HOTEP HUY

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Rica policromía del ataúd, que ha permanecido bajo tierra durante unos 3.000 años.

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Amón no aparece representado en el ataúd, pero sí otras divinidades egipcias como Osiris, Neftis, Anubis, los cuatro hijos de Horus y Thot.

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La apertura del ataúd congregó a los medios y a las autoridades egipcias.

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La momia de la cantora de Amón.

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16 de enero de 2015

¿Pasajes secretos y cámaras ocultas?

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¿Pasajes secretos y cámaras ocultas?

A través de un exiguo agujero de no más de seis centímetros de diámetro, del tamaño de una lima, los investigadores españoles del Proyecto Visir Amen-Hotep Huy descubrieron el ataúd intacto de una cantora de Amón en Luxor, la antigua Tebas. Ocurrió el pasado 1 de diciembre y trece días después se realizó la apertura del mismo ante los medios y las autoridades egipcias. Durante todo este tiempo observé el comportamiento de los egipcios con respecto a la momia; era como si la considerasen un antepasado antiguo y sentí que ahí se manifestaba una especie de herencia antropológica. Son observaciones que trascienden la arqueología y la egiptología, pero habría que estudiarlas para saber qué persiste hoy en Egipto del tiempo de los faraones, reflexiona Francisco J. Martín-Valentín en una conversación con este medio. Martín-Valentín dirige el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto y es responsable, junto con Teresa Bedman, de las excavaciones que se están llevando a cabo en la tumba del visir Amen-Hotep Huy en Asasif (Luxor), con el patrocinio de la Fundación Gaselec.

La apertura del ataúd antropomorfo, inviolado bajo tierra durante más de 3.000 años, se convirtió en un momento irrepetible para los presentes, pero lejos de despejar todas las dudas, se han creado nuevos misterios. Entre los muslos de la momia se advierte una forma cilíndrica que creemos que podría ser un papiro enrollado. Al tratarse de una cantora de Amón, y al poseer un estatus social medio-alto, debió de ser sepultada junto a un ejemplar del Libro de los muertos, pues era una práctica funeraria habitual a finales del Imperio Nuevo, revela Martín-Valentín. En este período se produce además una cosa muy curiosa: en las dependencias del templo de Amón se preparaban papiros funerarios de forma individualizada o en el texto escrito se dejaba un hueco en blanco para poner el nombre del difunto. Podríamos hallar por tanto el nombre de la cantora de Amón, que lamentable se ha borrado de la tapa del ataúd con el paso del tiempo, añade. La momia y su ataúd permanecerán en un almacén hasta que regresen los egiptólogos en octubre. El vendaje no se retirará bajo ningún concepto, pues no es necesario para extraer el papiro. Por otro lado, y si los expertos lo consideran oportuno, se obtendrán imágenes del interior de la momia mediante la técnica de la tomografía computarizada, que no es invasiva. Martín-Valentín deja entrever que bajo el vendaje podrían ocultarse además los amuletos protectores que forman parte de su ajuar funerario.

El ataúd está intacto y afortunadamente el enterramiento también lo estaba, por lo que todo ello aportará información valiosa sobre el contexto del hallazgo. Junto al féretro aparecieron restos vegetales y objetos de cerámica que fueron fragmentados expresamente durante el entierro y depositados cuidadosamente alrededor como parte de la ceremonia funeraria. Martín-Valentín también revela otros hallazgos realizados durante la última campaña, como por ejemplo una magnífica cabeza de momia con el rostro cubierto de pan de oro y que, según Ángel Serrano, responsable del área antropológica del proyecto, perteneció a una mujer de edad elevada. Todos estos hallazgos aparecieron en el patio que precede a la capilla de la tumba del visir Amen-Hotep Huy, quien gobernó el sur de Egipto bajo las órdenes de Amenhotep III, el noveno faraón de la dinastía XVIII. En cambio, el ataúd de la cantora de Amón ha sido fechado entre las dinastías XX y XXI, es decir, unos 300 años después, lo que prueba que en un momento determinado el patio de la tumba del visir se reutilizó como necrópolis de manera regular.

¿Y a qué se dedicaban exactamente las cantoras de Amón? Eran mujeres que formaban parte del servicio religioso que había en torno a Amón, el dios tebano por excelencia. Gozaban de una gran relevancia social y normalmente estaban casadas con sacerdotes. En las ceremonias tañían instrumentos, danzaban y cantaban, comenta Martín-Valentín. Amón no aparece representado en la tapa del ataúd y en cambio en la caja sí que aparecen otras divinidades como Osiris, Neftis, Anubis, los cuatro hijos de Horus y Thot. El nombre del poderoso dios tebano está contenido en el título de la difunta, inscrito en la tapa del ataúd: La cantora de Amón-Re, rey de los dioses. El estudio epigráfico ha sido realizado por Martín-Valentín, durante una investigación casi exhaustiva por parte del equipo del proyecto, en la que también ha colaborado el egiptólogo polaco Andrej Nivinsky, máxima autoridad mundial en sarcófagos de la dinastía XXI. Las investigaciones continuarán en octubre.