Tarragona

¿La antigua Cissa se emplazaba en Valls?

El hallazgo de un gran foso y otros restos hacen suponer que la ciudad ibérica del Vilar de Valls es en realidad la antigua Cissa, el escenario de la primera batalla entre romanos y cartagineses en territorio hispánico

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Vilar de Valls

Vilar de Valls

Alumnos del grado de Arqueología de la Universitat de Barcelona realizando una tomografía eléctrica junto al yacimiento del Vilar de Valls (Tarragona).

© UNIVERSITAT DE BARCELONA / JAUME NOGUERA

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Vilar de Valls

Vilar de Valls

Sección del foso realizada mediante la tomografía eléctrica, una técnica no destructiva que analiza los materiales del subsuelo en función de su comportamiento eléctrico y los diferencia según su resistividad.

© UNIVERSITAT DE BARCELONA / JAUME NOGUERA

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Vilar de Valls

Vilar de Valls

Proyectiles que eran lanzados con una honda.

© UNIVERSITAT DE BARCELONA / JAUME NOGUERA

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Vilar de Valls

Vilar de Valls

Moneda de época cartaginesa.

© UNIVERSITAT DE BARCELONA / JAUME NOGUERA

El hallazgo de un gran foso y otros restos hacen suponer que la ciudad ibérica del Vilar de Valls es en realidad la antigua Cissa, el escenario de la primera batalla entre romanos y cartagineses en territorio hispánico

Un grupo formado por un centenar de estudiantes del grado de Arqueología de la Universitat de Barcelona (UB) ha localizado un gran foso de más de 2.200 años de antigüedad que fue cavado para defender la ciudad ibérica del Vilar de Valls, junto al actual municipio de Valls (Tarragona), según informó la UB el pasado 27 de enero. Su detección ha sido posible mediante la tomografía eléctrica, una técnica no destructiva que analiza los materiales del subsuelo en función de su comportamiento eléctrico. También se han llevado a cabo prospecciones geofísicas, con detectores de metales y a través de fotografías aéreas. El foso, que hoy está rellenado de tierra, tiene una longitud de más de 400 metros, unos 14 metros de anchura y casi cinco metros de profundidad. El poblado ibérico del Vilar estaba muy bien defendido por dos barrancos profundos. El tercer flanco simplemente estaba más elevado que el resto. Por ello fue necesario edificar una muralla, que buscaremos durante la campaña de este año, y un foso que actuara como una trinchera para dificultar el tránsito del enemigo por el norte, explica Jaume Noguera, del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la UB, a Historia National Geographic. Noguera dirige las excavaciones junto con Jordi López, del Institut Català d'Arqueologia Clàssica. 

¿Por qué pusieron tanto empeño en proteger la ciudad? Hay que remontarse a la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.), el conflicto bélico que enfrentó a Roma y Cartago por la hegemonía del Mediterráno. Los cartagineses, comandados por Aníbal Barca, partieron desde la actual Cartagena y atravesaron el Ebro con un formidable ejército de 90.000 infantes, 12.000 caballeros y más de 30 elefantes. Casi lograron su objetivo: atravesaron los Pirineos y los Alpes, pero se quedaron a las puertas de Roma. Los romanos, mucho más fuertes por mar, tomaron la antigua Cartagena y también desembarcaron en Tarragona. En las regiones meridionales de Cataluña se desarrollaron por tanto numerosas operaciones bélicas. ¿Y los pueblos ibéricos a favor de quiénes se posicionaron? Parece ser que los iberos de la costa, sobre todo los más cercanos a las colonias griegas, favorecieron más bien a los romanos, mientras que los del interior, sobre todo los ilergetes, fueron aliados de los cartagineses, aclara Noguera. Las fuentes antiguas sólo ofrecen un punto de vista, el de los romanos, pero sin duda los iberos tuvieron sus propios intereses a la hora de escoger entre uno u otro bando, no fueron simples espectadores, añade. 

La cuestión es que, a pesar de todas las medidas defensivas, antes o después, el Vilar de Valls quedó arrasado. Que en la zona se libraron batallas resulta evidente. Los investigadores han encontrado armas como por ejemplo proyectiles de plomo que se lanzaban con una honda y otros objetos como monedas que permiten fechar los episodios bélicos. Recientemente se han documentado, además, los restos de un individuo bajo los escombros de una casa, lo que nos hace pensar en casos de violencia extrema, comenta Noguera. Los últimos hallazgos nos hacen contemplar la posibilidad de que el pueblo indígena de Cissis o Cissa, mencionado por los textos clásicos pero nunca hallado, sea en realidad el pueblo ibérico de Valls, que en aquella época sufrió un incendio que lo destruyó. Los textos dicen que los romanos ganaron la célebre batalla de Cissa, saquearon el campamento cartaginés levantado en la zona, que tampoco ha sido localizado, y después asaltaron y destruyeron la ciudad de Cissa. Parece que todo encaja, concluye.