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Ingeniería romana

Puente del Gard

Puente del Gard

© SITE DU PONT DU GARD

7 de abril de 2015

En el siglo I a.C., los romanos se establecieron en Nemausus, la actual Nimes, al sur de Francia. La ciudad prosperó y el suministro de agua se convirtió en un inconveniente que se resolvió mediante la construcción de un acueducto. Los romanos canalizaron el agua potable desde unos manantiales situados al norte, a más de veinte kilómetros de distancia, en un área conocida como la Fontaine d'Eure. Sin embargo, y con el fin de evitar las regiones montañosas, el agua corrió a través de un trazado sinuoso de unos cincuenta kilómetros de distancia. Para salvar el cauce del río Gard se construyó un magnífico puente, que ha sido fechado a mediados del siglo I d.C. El Puente del Gard es, junto con el Acueducto de Segovia, uno de los acueductos romanos más imponentes y mejor conservados. De hecho, se trata del único puente antiguo con tres niveles que aún se mantiene en pie, según explica la página web oficial del Puente del Gard. No sólo conducía el agua hasta las fuentes y termas de la antigua Nimes, sino que también permitía el tránsito de personas y caballos. Hoy es una de las atracciones turísticas más populares de Francia. Durante la temporada veraniega, los turistas ocupan las dos orillas del río, rodeados de terrenos agrícolas y robledos, en pleno corazón de la Provenza.