Hallazgos asombrosos: esqueletos medievales y una tumba celta

El INRAP de Francia excava ocho fosas comunes en el centro de París y una magnífica tumba de la aristocracia celta en el municipio de Lavau

1 / 6

1 / 6

Fosa común de París

Fosa común de París

Esqueletos alineados hallados en una fosa común en el centro de París. 

© DENIS GLIKSMAN, INRAP

2 / 6

Tumba principesca de Lavau

Tumba principesca de Lavau

Una arqueóloga excava un enorme caldero de bronce en la tumba principesca de Lavau.

© DENIS GLIKSMAN, INRAP

3 / 6

Tumba principesca de Lavau

Tumba principesca de Lavau

Cabeza de leona que decora un caldero de bronce.

© DENIS GLIKSMAN, INRAP

4 / 6

Tumba principesca de Lavau

Tumba principesca de Lavau

Cabeza de Aqueloo, un dios fluvial griego, representado con cuernos, barba, orejas de toro y un triple mostacho.

© DENIS GLIKSMAN, INRAP

5 / 6

Tumba principesca de Lavau

Tumba principesca de Lavau

Enócoe o jarra de vino de cerámica ática que posiblemente representa un banquete: Dioniso aparece recostado bajo una viña  frente a un personaje femenino.

© DENIS GLIKSMAN, INRAP

El INRAP de Francia excava ocho fosas comunes en el centro de París y una magnífica tumba de la aristocracia celta en el municipio de Lavau

El pasado mes de febrero, el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) de Francia anunció un hallazgo sorprendente realizado en el subsuelo de un supermercado Monoprix ubicado en el centro de París: ocho fosas comunes, que contienen más de 200 esqueletos, del antiguo cementerio del Hospital de la Trinidad, fundado en el siglo XII y destruido a finales del XVIII. El 5 de marzo, el INRAP anunció un nuevo descubrimiento excepcional: una tumba principesca de comienzos del siglo V a.C. en un complejo funerario situado en el municipio de Lavau, en el departamento de Aube, en el interior de Francia. Las excavaciones arqueológicas emprendidas en octubre de 2014 en un túmulo de 40 metros de diámetro han sacado a la luz una de las cámaras mortuorias más grandes del período de Hallstatt, de finales de la Edad del Hierro Temprana. 

Un caldero con cabezas de leona y del dios Aqueloo

La tumba de carro protegía los restos de un personaje de la aristocracia celta, además de su carro, pero todavía no se conocen detalles concretos. La tumba contiene depósitos funerarios de una opulencia digna de las más altas élites de esta cultura, afirma el INRAP en un comunicado. De momento, han aparecido barreños, un balde de bronce, cerámica fina con decoración acanalada y un machete en su funda. Sin embargo, la pieza más deslumbrante de todas es un caldero de bronce decorado con ocho cabezas de leona y cuatro cabezas de Aqueloo, un dios fluvial griego, representado aquí con cuernos, barba, orejas de toro y un triple mostacho. La obra es de origen etrusco o griego y en su interior contenía un enócoe o jarra de vino de cerámica ática que posiblemente representa un banquete: Dioniso aparece recostado bajo una viña frente a un personaje femenino. La boca y el pie del cántaro están engastados con chapa de oro, resaltada por una decoración de meandros en filigrana. Se trata de la jarra de este tipo más septentrional que se ha encontrado hasta ahora y gracias a este servicio para beber, de origen greco-itálico, es posible observar las prácticas de un banquete de la aristocracia celta de la época, expresa el INRAP.