México

Hallan una tumba de tiro al sur de Sinaloa

El entierro, que contiene decenas de figurillas y otras ofrendas, podría pertenecer a los primeros pobladores de esta región cultural

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Tumba de tiro

Tumba de tiro

Cuenco invertido a modo de ofrenda hallado en la tumba de tiro al sur de Sinaloa, al oeste de México.

© INAH

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Tumba de tiro

Tumba de tiro

Fémur cubierto con pigmento rojo. Posiblemente se trata del entierro de los fundadores de la tradición chametla, la cultura sedentaria más antigua de Sinaloa.
 

© INAH

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Tumba de tiro

Tumba de tiro

Decenas de figurillas halladas en la tumba.

© INAH

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Tumba de tiro

Tumba de tiro

Representación de un personaje en un trono de bejuco entrelazado.

© INAH

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Tumba de tiro

Tumba de tiro

Figura con un rostro característico del estilo chinesco.

© INAH

29 de julio de 2014

Un equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha hallado un enterramiento de la cultura de las tumbas de tiro en la pendiente de una loma situada al sur de Sinaloa, al oeste de México, según informa el INAH en un comunicado. Las tumbas de tiro son un tipo de sepulturas prehispánicas propias de las regiones occidentales de México, consistentes en un pozo excavado en la tierra que conduce a una serie de cámaras funerarias laterales que contienen restos humanos y ofrendas, especialmente figurillas de cerámica. Esta tumba recientemente hallada parece ser que pertenece a una cultura que antecede a las ocupaciones conocidas en Chametla, fechadas entre los años 350 y 450 d.C. De confirmarse la antigüedad del sitio, las ocupaciones culturales en este lugar se extenderían posiblemente hasta el año 150 a.C., y el entierro que encontramos, denominado Tumba 1 de Chametla, podría pertenecer a los primeros pobladores de esta región cultural, explica el arqueólogo Víctor Joel Santos, director del proyecto. Se trata, por tanto, del entierro con ofrendas más antiguo encontrado hasta la fecha en Sinaloa. 

Figurillas en miniatura

A poco más de un metro de la superficie, en el nivel más profundo de la excavación y en el centro del área explorada, los arqueólogos han hallado restos óseos, posiblemente de varios individuos, con los huesos pintados de rojo, además de una punta de obsidiana verde. También se han hallado decenas de figurillas en miniatura, la mayoría representaciones femeninas y, en menor medida, personajes tocando instrumentos de viento y percusión. Una de las ofrendas que se ha hallado in situ consiste en una serie de piezas colocadas de forma deliberada: cuatro figurillas principales dispuestas alrededor de un plato central junto a otras más pequeñas que se toman por los hombros y que representan un ritual, además de una maqueta de un templo doble colocada al norte de este conjunto. Las cuatro figurillas principales, que estaban mirando hacia el plato, representan a dos personajes masculinos y a dos femeninos, que están amamantando. Una de ellas es del tipo llamado coacoyolitos, es decir, huecas por dentro, y tienen pigmento rojo en el rostro. También se han encontrado figurillas de tortugas y otros animales, además de dos figuras con los ojos rasgados, de estilo chinesco. A pesar de estar cerca del mar, los objetos y motivos de esta cultura no están relacionados con el mundo marino.