Hallan una gran necrópolis (saqueada) de la dinastía XVIII

Las más de cuarenta tumbas se remontan al floreciente período de faraones como Hatshepsut, Tutmosis III, Amenhotep III o Tutankamón

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Alec Forssmann

31 de marzo de 2016

La misión arqueológica sueca en Gebel el Silsila, dirigida por Maria Nilsson y John Ward, ha descubierto una necrópolis de unos 3.400 años de antigüedad en este yacimiento situado al norte de Asuán. Durante la campaña primaveral de 2016 se han localizado más de cuarenta tumbas, incluida una pequeña capilla, que "desgraciadamente fueron saqueadas en la Antigüedad y, de nuevo, en el siglo XIX", explica Nilsson a este medio. "La mayoría de tumbas sufrió, además, una fuerte erosión y un enorme deterioro debido a las inundaciones anuales, que provocan el corrimiento de arena y altas concentraciones de sal", añade la egiptóloga de la Universidad de Lund, quien explora para National Geographic. Las tumbas han sido fechadas a comienzos de la dinastía XVIII, el floreciente período de faraones como Hatshepsut, Tutmosis III, Amenhotep III o Tutankamón, aunque parece que también fueron reutilizadas durante la dinastía XIX. A finales de 2015, la misión arqueológica sueca anunció el hallazgo de varios relieves intactos y seis estatuas talladas en la roca en Gebel el Silsila.

Se han localizado más de cuarenta tumbas que fueron saqueadas en la Antigüedad y en el siglo XIX

Las tumbas están talladas en la roca, cada una compuesta de una o dos cámaras sin adornos, con una o más criptas. Algunos vanos conservan restos de su sellado original: piedras enormes que impedían el acceso, ajustadas en unas ranuras verticales talladas en las jambas. Destaca la presencia de escalones labrados en la roca que conducen a una cámara cuadrada, "una característica que incrementa la importancia del hallazgo porque se trata de la primera vez que se descubren tumbas con escalones en esta zona", según el Ministerio de Antigüedades de Egipto. Las tumbas contenían huesos desperdigados, de hombres, mujeres y niños de todas las edades, pero la ausencia de decoración, tanto interior como exterior, impide identificar a sus ocupantes. "Se han encontrado fragmentos detallados de lodo enlucido y pintado que indican la existencia de ataúdes decorados, además de varias cuentas y amuletos que sugieren un estatus considerable por parte de los individuos", observan los investigadores. En cambio, la pequeña capilla, consistente en dos cámaras situadas frente al río, sí que presenta decoración en las paredes: sobre la puerta de entrada hay un disco solar alado. A pesar del reiterado saqueo, en las tumbas se han podido recuperar objetos muy valiosos: un anillo reversible con el cartucho de Tutmosis III; y un escarabeo también con el nombre del faraón.

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