México

Hallan un enterramiento con 12 perros prehispánicos

Se trata de un descubrimiento insólito porque no está asociado a un enterramiento humano ni a una construcción

Perros prehispánicos

Perros prehispánicos

FOTO: MELITÓN TAPIA / INAH

18 de febrero de 2014

Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha descubierto los restos óseos, en buen estado de conservación, de doce perros de época prehispánica en un predio cerca del centro de Azcapotzalco, una zona de Ciudad de México que significa en el hormiguero, según informó el INAH.

Las osamentas fueron halladas en un pozo de dos metros de largo por dos metros de ancho y a unas profundidades de entre 1,30 y 1,70 metros. Es decir, los canes debieron ser depositados en un mismo momento que -según los materiales de desecho y la cerámica hallada- ha sido fechado entre los años 1350 y 1520 d.C., durante el período posclásico tardío. 

Entierros de perros se han encontrado en otros contextos arqueológicos, pero en este caso no está asociado a un enterramiento humano ni a una construcción. Sin duda es un hallazgo especial, por el número de individuos y porque no hemos encontrado vinculación con un edificio o con un difunto, explica la arqueóloga Rocío Morales Sánchez. Los mexicas enterraron a sus perros para que ejercieran de guías del alma al inframundo o como ofrenda dedicada a un templo o edificio. 

Las ulteriores excavaciones arqueológicas determinarán si hay algún elemento debajo de este depósito que ayude a interpretar este enterramiento. Asimismo, los análisis de laboratorio permitirán conocer la causa de la muerte, si padecían una enfermedad o malformación o cualquier dato que permita deducir por qué se enterraron en este espacio. 

En el terreno donde se han llevado a cabo las labores arqueológicas se ha reunido una gran cantidad de materiales de desecho, relacionados con la vida doméstica: restos cerámicos como sellos, malacates (husillos), moldes y figurillas, pero también agujas de hueso y herramientas líticas como las navajillas de obsidiana. Por otro lado, se han recuperado huesos trabajados, según ha informado el arqueólogo Antonio Zamora. Por ejemplo, un omichicahuaztli (un instrumento de percusión) tallado en un fémur humano, además de otro instrumento musical hecho con un húmero de perro.