Sevilla

Hallan mosaicos romanos en Alcalá del Río

Están decorados con motivos geométricos y figurativos y forman parte de una de las estancias de una "domus" de los siglos I o II d.C., perteneciente a la antigua Ilipa Magna

El municipio de Alcalá del Río, situado al norte de Sevilla y en la ribera derecha del Guadalquivir, esconde bajo su pavimento los vestigios de la antigua Ilipa Magna de los romanos, un asentamiento de orígenes milenarios pero que precisamente alcanzó su esplendor en torno al siglo I d.C., fecha en la que se erigió su robusta muralla, aún visible, y en cuyo puerto atracaban barcos de gran calado. Aunque ya se han excavado varios fragmentos de la muralla, las calzadas o el foro romano, la ciudad intramuros aún tiene un alto potencial arqueológico, según explica a Historia National Geographic la empresa Arqueología y Gestión S.L., encargada de éstas y otras intervenciones arqueológicas en los últimos años. La más reciente, el pasado mes de octubre, ha sacado a la luz unos magníficos mosaicos, de entre finales del siglo I y mediados del siglo II d.C., tras la demolición de una vivienda popular del siglo XIX en la calle Coronel García-Baquero, con motivo de unas obras de ampliación de la Casa Hermandad de la Soledad, una institución religiosa situada en el centro de Alcalá del Río.

Los mosaicos, en buen estado de conservación, se hallaban bajo el pavimento de la vivienda demolida, a unos escasos 40 centímetros bajo el nivel de la calle. En 1985 se detectó el fragmento de un mosaico, perteneciente a una domus o vivienda doméstica, durante unas obras realizadas en la Casa Hermandad de la Soledad. De ahí las sospechas de que el inmueble colindante pudiera ocultar nuevos fragmentos. No se tenía constancia de estos mosaicos, que pertenecen a la misma domus pero a una estancia diferente, declara la empresa Arqueología y Gestión S.L., dirigida por Eduardo Prado, coordinada por Araceli Rodríguez y cuyo asesoramiento científico está a cargo de Álvaro Fernández. 

La planta completa de esta domus no se ha podido definir porque excede los límites del área de excavación. Por ello, podrían aparecer nuevos hallazgos, aseguran los arqueólogos. Los mosaicos recientemente descubiertos forman parte de una estancia, probablemente de planta rectangular, que ocupa el sector oeste del solar. Las dimensiones máximas conservadas son de 7,45 metros de longitud, 1,21 metros de ancho en su extremo sur y 2,92 en su extremo norte. Combinan motivos decorativos geométricos y figurativos -perdices y patos, como en el mosaico hallado en los años ochenta- y presentan una notable policromía. La decoración de las paredes debía destacar aún más el conjunto, pues éstas presentaban un zócalo en color rojo oscuro, mientras que la zona superior probablemente se debió decorar con motivos morados, verdes y negros sobre rojo, agregan. Una vez finalizadas las excavaciones, y tras comprobar la magnitud y el estado de conservación de los mosaicos, se procederá a su restauración con el objetivo de que queden integrados en el nuevo edificio de la Hermandad de la Soledad y que sean visitables.