Hallan los restos de dos caballos y un carruaje de los tracios

Los caballos, que pertenecían a la nobleza de la tribu de los getas, fueron sacrificados y enterrados en posición vertical hace unos 2.500 años

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Sveshtari, Bulgaria

Sveshtari, Bulgaria

Los cráneos de los dos caballos hallados en la necrópolis real de los getas cerca de Sveshtari, en Bulgaria. 

FOTO: PETAR PETROV / IMPACT PRESS GROUP

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Sveshtari, Bulgaria

Sveshtari, Bulgaria

Los dos caballos fueron conducidos al interior de sendas fosas, donde fueron sacrificados y enterrados en posición vertical. 

FOTO: PETAR PETROV / IMPACT PRESS GROUP

Los caballos, que pertenecían a la nobleza de la tribu de los getas, fueron sacrificados y enterrados en posición vertical hace unos 2.500 años

El pasado 20 de septiembre, un equipo de arqueólogos búlgaros desenterró los restos de dos caballos y un carruaje de los antiguos tracios, de unos 2.500 años de antigüedad, en uno de los túmulos de la necrópolis real de la tribu de los getas, junto a la aldea de Sveshtari, al norte de Bulgaria, según informa la arqueóloga Diana Gergova, directora de las excavaciones, a Historia National Geographic. Los expertos creen que los dos caballos fueron conducidos por una pendiente poco pronunciada al interior de sendas fosas y a continuación fueron sacrificados y sepultados en posición vertical. Los cuerpos yacían en tres niveles diferentes: las cabezas por encima, apoyadas sobre piedras; los cuerpos en fosas estrechas con las patas delanteras por debajo; y las patas traseras en posición vertical en una fosa más profunda, explica Gergova. Se trata de una forma única de enterrar a los animales sacrificados por parte de los getas, como si estuvieran vivos y en movimiento, agrega.

Los tracios creían en la inmortalidad

Los caballos tenían entre cuatro y cinco años de edad en el momento de su muerte, según el paleozoólogo D. Kostov. El carruaje de dos ruedas, decorado con apliques de bronce, debió pertenecer a la nobleza tracia. Este tipo de vehículos fueron utilizados con fines militares, pero también en carreras y funerales; eran un símbolo de la Luna, comenta Gergova. Los tracios, como los egipcios, creían en la inmortalidad y, según la mitología, fue Orfeo, originario de Tracia, quien los introdujo en los misterios. Los getas fueron profetas y transmitieron las enseñanzas órficas sobre la inmortalidad a otros pueblos europeos como los celtas y los germanos. Fueron un pueblo guerrero pero cultivado, que creía en la inmortalidad astral y por ello los grupos de túmulos en la necrópolis real eran un reflejo de algunas de las constelaciones más brillantes, asegura Gergova.