Noruega

Hallan la tumba de un herrero vikingo

El propietario de una granja encontró las primeras herramientas mientras se disponía a crear un bello entorno paisajístico en su jardín, al noroeste de Sogndal, en Noruega

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5 de diciembre de 2014

Alrededor del año 800 a.C., un individuo que vivió en el antiguo reino de Noruega fue enterrado o incinerado junto a sus objetos más preciados: sus herramientas, como el dios Hefesto eternamente unido a la forja y el fuego. Unos 1.200 años después, concretamente en verano de 2014, Leif Arne Nordheim, el propietario de la granja Nordheim, comenzó a remover la tierra del jardín trasero de su vivienda para crear un bello entorno paisajístico. Unas lajas o rocas planas, bien metidas en la tierra, le causaron cierta exasperación. Le pidió prestada la excavadora al vecino y ante sus ojos aparecieron unos objetos herrumbrosos que le conectaron con sus antepasados más remotos.  

Unas pinzas, un martillo y un cuchillo fueron los primeros útiles que surgieron entre la tierra, claramente asociados a la herrería. El Museo de Bergen fue informado del hallazgo y dos técnicos se personaron en la vivienda, situada a unos pocos kilómetros al noroeste de la ciudad de Sogndal, al suroeste de Noruega. Avanzaron las excavaciones y descubrimos una cantidad excepcional de objetos bien conservados: una espada de un solo filo, un hacha, dos flechas, un cuchillo, tres martillos de diferentes tamaños, uno o dos yunques, unas pinzas de herrero, unas pinzas para las brasas, un rastrillo para removerlas, una bandeja para depositarlas, una desbastadora, un encendedor de acero, una guadaña, una hoz, un taladro, un cincel, fragmentos de piedra de afilar, unas tijeras, fragmentos de un peine de hueso, clavos y otros objetos indefinidos, explica Howell Roberts, responsable de las excavaciones junto con Asle Bruen Olsen, a Historia National Geographic

Entre los dos centenares de piezas halladas, que incluyen armas y herramientas de carpintería y herrería, se encontraron restos calcinados de carbón vegetal y pequeños fragmentos óseos que todavía no han sido analizados. Creemos que corresponden a un crematorio humano, sostiene Roberts. Los objetos hallados reflejan una cierta riqueza por parte de su propietario, que debió de ser respetado en su comunidad, observa.

Nordheim acometió la modificación de su jardín sin saber que estaba emplazado en un lugar histórico. En 1917, a sólo un kilómetro de distancia, fue hallada sobre una tumba la estela rúnica de Eggja, una piedra que contiene unas 200 runas y que hasta la fecha se trata de la inscripción más larga en alfabeto rúnico antiguo. Un epígrafe dice lo siguiente: Ningún extraño deberá retirar la piedra

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