Hallan en Jerusalén restos de artillería de la Primera Guerra Judeo-Romana

"Es un testimonio fascinante del intenso bombardeo que realizó el ejército romano, dirigido por Tito, con la intención de conquistar la ciudad y destruir el Segundo Templo", según los arqueólogos

20 de octubre de 2016

La Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) ha hallado indicios irrefutables del sitio y conquista de Jerusalén por parte del ejército romano durante la Primera Guerra Judeo-Romana, ocurrida entre el 66 y el 73 d.C., unos setenta años después de la muerte de Herodes el Grande. Los arqueólogos han descubierto numerosos proyectiles de piedra que se arrojaban con hondas o con balistas, una punta de lanza y otras piezas de artillería romana que se utilizaron para quebrantar la Tercera Muralla de Jerusalén, según ha informado hoy la IAA.

"Es un testimonio fascinante del intenso bombardeo que realizó el ejército romano, dirigido por Tito, con la intención de conquistar la ciudad y destruir el Segundo Templo", expresan Rina Avner y Kfir Arbib, directores de la excavación. "El objetivo del bombardeo era atacar a los centinelas que custodiaban el muro para brindar refugio a las fuerzas romanas de modo que pudieran desbaratar las defensas de la ciudad con arietes", añaden los arqueólogos.

Las piezas de artillería romana fueron utilizadas para quebrantar la Tercera Muralla de Jerusalén

El historiador Flavio Josefo vivió en Jerusalén en el año 66 d.C., cuando estalló la Gran Revuelta Judía, la primera gran rebelión de los judíos de Judea contra el Imperio romano, tras la creación de la provincia romana de Judea en el año 6 d.C. Según Josefo, la Tercera Muralla fue erigida para proteger Beit Zeita, el nuevo barrio que se desarrolló fuera de los límites de la ciudad, al norte de las dos murallas ya existentes. Agripa I, nieto de Herodes el Grande y rey de los judíos entre el 41 y el 44 d.C., comenzó la construcción de la muralla, pero finalmente la suspendió para no desencadenar la ira del emperador Claudio y para que no dudara de su lealtad. La construcción de la Tercera Muralla fue retomada unas dos décadas después por los defensores de Jerusalén, que preparaban su rebelión contra Roma.

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