Egipto

Hallan dos tumbas magníficas de la sexta dinastía

Un equipo arqueológico francés ha descubierto dos tumbas al sur de Saqqara que pertenecen respectivamente a Ankhti y Sabi, dos sacerdotes del reinado de Pepi II

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Tumba de Ankhti

Tumba de Ankhti

La tumba de Ankhti se encuentra a doce metros de profundidad.

© MINISTRY OF ANTIQUITIES, EGYPT

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Tumba de Sabi

Tumba de Sabi

La tumba de Sabi se encuentra a seis metros de profundidad.

© MINISTRY OF ANTIQUITIES, EGYPT

3 de abril de 2015

Dos tumbas magníficas, de más de 4.200 años de antigüedad y con unas pinturas murales intactas, han sido halladas por el Instituto Francés de Arqueología Oriental en el sitio arqueológico de Tabbet El Geish, al sur de Saqqara, según anunció ayer el Ministerio de Antigüedades de Egipto. Las tumbas pertenecen respectivamente a Ankhti y Sabi, dos sacerdotes que vivieron durante el reinado de Pepi II, a finales de la sexta dinastía. La cámara funeraria de Ankhti se encuentra a doce metros de profundidad y la de Sabi a seis metros de profundidad. Cada tumba consta de dos niveles: uno superior construido con ladrillos de adobe y otro inferior tallado en la roca caliza. Los restos mortales de ambos sacerdotes han aparecido desparramados en sus respectivas tumbas, sin sus sarcófagos, un claro indicio de que fueron saqueadas en tiempos remotos, probablemente durante la séptima u octava dinastía.

Los siete aceites sagrados

Las pinturas murales, típicas de la sexta dinastía, contienen escenas rituales de colores vivos en las que se realizan ofrendas a los dioses. Estas pinturas constituyen un magnífico documento porque revelan los diferentes ritos religiosos de la época y muestran la destreza de los artesanos egipcios, afirmó El-Damaty, el ministro egipcio de Antigüedades. En las pinturas murales aparecen representados los siete aceites sagrados del Antiguo Egipto, necesarios para la realización del Ritual de la Apertura de la Boca y los Ojos, además de otros motivos: pájaros, vegetales, bolas de incienso, reposacabezas o los collares que debieron de llevar los sacerdotes. Junto a los huesos de los difuntos se han hallado pequeñas vasijas de alabastro, cerámica y otros objetos funerarios.