México

Hallan cuatro cráneos pertenecientes a un "tzompantli"

Corresponden a tres individuos y un cánido y presentan perforaciones a la altura de las sienes, una prueba de que fueron ensartados en una vara y colocados en un "tzompantli"

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Ciudad de México

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Uno de los cráneos perforados a la altura de la sienes, lo que indica que pudieron haber sido atravesados con una vara para colocarlos en el tzompantli, una especie de altar macabro para honrar a los dioses. 

© FOTOS DSA-INAH

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Ciudad de México

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Los cuatro cráneos hallados durante las obras de la línea 12 de metro de Ciudad de México, correspondientes a tres individuos y un cánido.

© FOTOS DSA-INAH

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Ciudad de México

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Habitáculos con tlecuil hallados entre Alcancía y Sur 113, en Ciudad de México. 

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Ciudad de México

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Entierro infantil con ofrendas, hallado entre Alcancía y Sur 113.

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Ciudad de México

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Entierro de un adulto con un incensario como ofrenda, hallado entre Alcancía y Sur 113.

© FOTOS DSA-INAH

11 de enero de 2014

La sinergia entre ingeniería y arqueología ha proporcionado unos magníficos vestigios de época prehispánica en Ciudad de México. Las obras de la línea 12 de metro, que se desarrollaron desde octubre de 2008 hasta agosto de 2012 a lo largo de unos 24 kilómetros de extensión, han permitido hallar, entre otras cosas, los cráneos de un antiguo tzompantli, una estructura en la que se ensartaban los cráneos perforados de las víctimas de los sacrificios, que habían sido previamente decapitadas. Las hileras de cráneos, que debían presentar un aspecto macabro, servían para honrar a los dioses. Los cuatro cráneos hallados, orientados hacia el suroeste, formaban parte de un tzompantli y corresponden a dos individuos masculinos, menores de 35 años; una mujer, de entre 18 y 22 años, que presenta deformación cefálica intencional; y un cánido, que se ha hallado por primera vez en este tipo de altares, según han informado recientemente las arqueólogas María de Jesús Sánchez y Georgina Tenango, de la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, al ofrecer un balance de los descubrimientos realizados a lo largo de estos cuatro años. 

El primer cráneo de perro hallado en un «tzompantli»

Los cráneos, que datan del período posclásico tardío (1350-1521 d.C.),  han sido descubiertos en la zona de transbordo de la estación Ermita, donde también se han encontrado los restos de un empedrado y dos mangos de un sahumador (un brasero utilizado en las procesiones religiosas para quemar copal, un tipo de incienso) dispuestos en forma semicircular. Los cráneos estaban perforados a la altura de las sienes, lo que indica que pudieron haber sido atravesados con una vara para colocarlos en el tzompantli. Tiempo después fueron retirados del altar y permanecieron como ofrenda en ese lugar. Sabemos que durante la conquista algunos cráneos de caballos fueron puestos en este tipo de estructuras, pero no de cánidos. Sin embargo, nos falta más información documental, pues quizá sí hay perros asociados a estos altares en otros lados y no lo sabemos. Y es que son pocos los tzompantlis hallados en Ciudad de México, hasta ahora sólo tenemos conocimiento de los de Tlatelolco y del Templo Mayor, han comentado las arqueólogas. Los perros, por tanto, pudieron estar relacionados con los ritos funerarios, para que acompañaran a los difuntos en su camino al inframundo. Por otro lado, también se han hallado estructuras correspondientes a viviendas, tlecuiles (fogones), pavimentos, canales de piedra, lajas, esculturas, material cerámico y lítico y un centenar de entierros, en su mayoría de infantes.