Alicante

Excavan una necrópolis repleta de tesoros en Villajoyosa

En la gran necrópolis de Les Casetes se han excavado 150 tumbas que abarcan un período de casi mil años, desde el siglo VI a.C. hasta el IV d.C.

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Les Casetes

Les Casetes

Vista general de la necrópolis, junto a la fábrica de chocolates Valor, en Villajoyosa.

© VILAMUSEU

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Tumba orientalizante con un crematorio delimitado por bancos corridos.

© VILAMUSEU

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Huevo de avestruz decorado.

© VILAMUSEU

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Guttus o vaso cerámico en forma de pato para depositar aceites perfumados.

© VILAMUSEU

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Enterramiento múltiple en Les Casetes.

© VILAMUSEU

En la gran necrópolis de Les Casetes se han excavado 150 tumbas que abarcan un período de casi mil años, desde el siglo VI a.C. hasta el IV d.C.

La vieja esencia del Mediterráneo no se ha desvanecido. Permanece oculta bajo tierra. De sus antiguos pobladores sólo quedan sus huesos inertes, pero aún se conservan sus ajuares funerarios, repletos de tesoros que reflejan los gustos y las creencias de otras épocas. El municipio costero de Villajoyosa, en la provincia de Alicante, es único en este sentido. Las excavaciones arqueológicas desarrolladas desde el pasado mes de enero "se han llevado a cabo con extrema discreción dada la importancia de los hallazgos", según explican los responsables del Vilamuseu, el nuevo museo de Villajoyosa, en una nota de prensa. En la gran necrópolis de Les Casetes, de más de 700 metros de longitud, se han excavado 150 tumbas que abarcan un período de casi mil años. Las más antiguas, de época orientalizante, datan del siglo VI a.C., cuando la población indígena recibió la influencia de dos pueblos típicamente mediterráneos: fenicios primero y cartagineses después. También se han excavado tumbas de época ibérica e iberorromana, del Alto Imperio romano y de época tardorromana, fechables a partir del siglo II d.C., entre ellas una decena de tumbas de inhumacion, cuyos restos ya no aparecen reducidos a cenizas.

El equipo arqueológico, bajo la dirección de Diego Ruiz y Amanda Marcos, ha afrontado "la excavación más difícil y compleja desarrollada nunca en el municipio, dado que las tumbas se cortaban unas a otras y se ha dado el caso de que en dos metros cuadrados había cinco tumbas superpuestas de diferentes épocas, dificilísimas de distinguir entre sí por tratarse de simples fosas excavadas en la tierra". Las tumbas de época orientalizante contenían piezas muy heterogéneas: huevos de avestruz completos y decorados; amuletos de estilo egipcio en piedra de talco, entre ellos una hipopótama y una divinidad conocida como Ptah-Pateco; un frasco de perfume de estilo egipcio tallado en alabastro; una plaquita de plata con una inscripción fenicia; anillos, pendientes y pequeños collares de oro; y cerámicas feniciopúnicas para servir el pescado. De las tumbas ibéricas, fechables entre los siglos V y IV a.C., se han recuperado los siguientes objetos: un magnífico guttus o vaso cerámico en forma de pato para depositar aceites perfumados, cuchillos afalcatados, lanzas de hierro, copas griegas, fíbulas y broches de cinturón. En las tumbas de época iberorromana han aparecido las cenizas de los difuntos en vasos iberos denominados cálatos, con decoración pintada en rojo. Del Alto Imperio romano destacan los enterramientos en ollas y un bebé inhumado en un ánfora, además de cerámicas finas, numerosos frascos de vidrio para perfumes, monedas y otros objetos. Algunas de las tumbas de época tardorromana son insólitas, entre ellas la de un esqueleto con una argolla de hierro alrededor del cuello u otra correspondiente a una mujer y un niño.

Los arqueólogos han excavado otras áreas arqueológicas de Villajoyosa y han descubierto tres calzadas. Una de ellas, la principal, fue repavimentada en la segunda mitad del siglo I d.C., "probablemente coincidiendo con la concesión del estatuto de municipium a la ciudad romana de Allon", la actual Villajoyosa, por parte del emperador Vespasiano en el año 73 ó 74 d.C. Por último, al oeste del camino se han excavado los restos muy deteriorados de un horno cerámico que perteneció al cinturón industrial que rodeaba la ciudad en época ibérica.