Excavan una ciudad fundada por los herederos de Gengis Kan en Rusia

Un equipo de arqueólogos rusos ha hallado los restos de dos iglesias cristianas y piezas suntuosas que se salvaron del fuego como tejidos, cerámica y joyas

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Ukek

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Excavaciones arqueológicas desarrolladas en 2013 en una zona suburbial de Sarátov, en Rusia.

© DMITRIY KUBANKIN

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Plato de pasta de piedra procedente de Egipto o Irán.

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Horquilla de cristal para el pelo procedente de China y datada en el siglo XIII.

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Fragmento de un mango de madera que representa la cabeza de una pantera.

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Plato bizantino.

© DMITRIY KUBANKIN

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Gengis Kan, el conquistador de las estepas, superó la indigencia, esquivó la muerte en varias ocasiones y en 1206 finalmente fue coronado rey de los mongoles. Sometió a chinos y musulmanes y con su temible caballería creó el mayor imperio de la historia. Tras su muerte, en 1227, las tierras conquistadas fueron repartidas entre sus hijos y el Imperio mongol se dividió. En la década de 1240, Batú Kan, uno de sus nietos, creó la Horda de Oro, un estado mongol ocupado actualmente por Rusia, Ucrania, Kazajistán y otros países. Unas décadas después fundó Ukek en la ribera del río Volga, una de las primeras ciudades del nuevo estado, que prosperó hasta que fue destruida por las tropas de Tamerlán en 1395. Entre sus ilustres visitantes cabe mencionar a Niccolò y Matteo Polo, padre y tío respectivamente de Marco Polo, quienes pasaron por ahí en 1263, e Ibn Battuta, el célebre viajero marroquí, quien la visitó en 1334 y la describió como una ciudad de tamaño medio pero de hermosa construcción, con abundantes comodidades y tremendamente fría.

Ukek y otras ciudades de la Horda de Oro no estaban rodeadas por una muralla porque no había nadie contra quien protegerse. En 1395, cuando fue invadida, su suerte estaba echada, ya que ningún asentamiento podía existir en las estepas abiertas sin un gobierno poderoso y centralizado, explica el arqueólogo Dmitriy Kubankin a Historia National Geographic. Las ruinas de Ukek, que incluyen piezas suntuosas, se esconden hoy bajo las infraestructuras modernas que se extienden al sur de la ciudad de Sarátov, en Rusia. Desde 2005, un equipo arqueológico del Museo Regional de Tradiciones Locales de Sarátov realiza excavaciones en la zona.

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Las últimas campañas arqueológicas, dirigidas por Kubankin, han sacado a la luz los restos de dos iglesias que formaron parte del antiguo barrio cristiano. El templo más antiguo, probablemente construido en 1280, fue arrasado décadas después y sólo se han conservado sus cimientos y piezas que se salvaron del fuego como tejidos, cerámica y joyas. Los restos del segundo templo, construido entre 1330 y 1350, apenas han sido estudiados. En Ukek se han hallado más iconos medievales, cruces y otros elementos cristianos que en cualquier otro asentamiento de la Horda de Oro, un hecho que podría indicar que una parte importante de la población era cristiana, seguramente ortodoxa y monofisista. Los hallazgos demuestran que se trataba de gente adinerada que recibió productos de países remotos: vino de Trebisonda y de Transcaucasia, vajilla de Bizancio, vidrio y cerámica de Siria, vajilla festiva de Irán y puede que de Egipto, entre otras cosas. Varias religiones convivieron en Ukek, entre ellas el islam, que fue aceptado como religión oficial en 1313. El multiculturalismo propició una cultura rica y poderosa, concluye Kubankin.

La investigación arqueológica cuenta con el apoyo de la Dirección Regional de Cultura de Sarátov, la Fundación para la Investigación Humanitaria de Rusia (proyecto 12-31-01246) y la compañía Rimker.