México

En el interior de la tumba real de Palenque

Palenque

Palenque

WERNER FORMAN ARCHIVE / N.J. SAUNDERS

Un equipo del INAH ingresa en el recinto funerario del Templo XX, a la búsqueda del rey fundador de la dinastía palencana

En el período Clásico (250-1000 d.C.), Palenque fue una de las capitales mayas más importantes. Alcanzó su apogeo bajo el reinado de Pakal (615-683). Los mayas consideraron Palenque –ciudad que ellos conocían como Lakamhá– la capital de uno de los cuatro sectores de su mundo. Éste se limitaba a las selvas de Mesoamérica (la vasta región histórica formada por México y América Central), y se extendía sobre algo menos de 300.000 kilómetros cuadrados que hoy se reparten cuatro países: México, Guatemala, Belice y Honduras. Fue redescubierta a finales del siglo XVIII por un grupo de expedicionarios, que hallaron sus ruinas en plena selva de Chiapas. Durante el siglo XX se han sucedido las excavaciones, patrocinadas por el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia). En 1952, se descubrió la tumba del rey Pakal bajo el Templo de las Inscripciones.

A comienzos del pasado mes de septiembre, un equipo multidisciplinario del INAH ingresó por primera vez en una cámara funeraria descubierta hace 13 años en Palenque, que podría contener los restos de uno de los primeros soberanos de la antigua ciudad: K'uk Bahlam I, que ascendió al poder en el año 431 y que fundó la dinastía a la que perteneció el célebre gobernante maya Pakal. Esta tumba real, de unos 1.500 años de antigüedad, se localiza en el interior del Templo XX y es –según el INAH–, al menos, dos siglos anterior al sepulcro de Pakal.

Pintura mural roja en el recinto funerario

"Por las fechas estamos ante el nacimiento de la dinastía palencana, hacia el año 400. Podríamos estar hablando del recinto funerario de su fundador, aunque esto no deja de ser especulación en tanto no comencemos la exploración arqueológica. Incluso este espacio podría tratarse de una antecámara, pues no sabemos qué hay más abajo", declaró el arqueólogo Arnoldo González, que en 1994 halló la tumba de la Reina Roja, también en Palenque.

A diferencia de los aposentos funerarios de Pakal y de la Reina Roja, la cámara o antecámara del Templo XX no posee un sarcófago, al menos hasta donde ha avanzado la exploración, pero sí pintura mural de vivas tonalidades rojas en sus tres costados, con representaciones de los Nueve Señores de Xibalbá, o el inframundo, que aparecen también, modelados en estuco, en la tumba de Pakal. La exploración y recuperación de materiales arqueológicos comenzará después de estabilizar la pintura mural que decora el espacio funerario.