Londres

El Museo Británico recrea el día a día en Pompeya y Herculano

La muestra "La vida y la muerte en Pompeya y Herculano" se sumerge en sus calles bulliciosas y en la intimidad de sus hogares

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«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

Pintura mural que retrata al panadero Terentius Neo y a su esposa (50-79 d.C.), procedente de la casa de Terentius Neo, en Pompeya

 

© SOPRINTENDENZA SPECIALE PER I BENI ARCHEOLOGICI DI NAPOLI E POMPEI / BRITISH MUSEUM

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«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

Brazalete en forma de serpiente enroscada, del siglo I d.C., procedente de Pompeya.

© THE TRUSTEES OF THE BRITISH MUSEUM

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«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

Cuna de madera carbonizada, de la casa de M.P.P. Granianus, en Herculano (siglo I d.C.).

© SOPRINTENDENZA SPECIALE PER I BENI ARCHEOLOGICI DI NAPOLI E POMPEI / BRITISH MUSEUM

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«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

«La vida y la muerte en Pompeya y Herculano»

Molde de yeso de un perro, de la casa de Orfeo, en Pompeya (79 d.C.).

© SOPRINTENDENZA SPECIALE PER I BENI ARCHEOLOGICI DI NAPOLI E POMPEI / BRITISH MUSEUM

La muestra "La vida y la muerte en Pompeya y Herculano" se sumerge en sus calles bulliciosas y en la intimidad de sus hogares

Las salas del Museo Británico de Londres recrean, hasta el próximo 29 de septiembre, el día a día en las otrora apacibles localidades romanas de Pompeya y Herculano, antes de que la violenta erupción del Vesubio las sepultase con su lava y ceniza en tan sólo 24 horas, en el verano del año 79 d.C. Fue precisamente esa capa de residuos lo que las salvó del olvido y las conservó hasta que reaparecieron a mediados del siglo XVIII, en un formidable estado de conservación. La exposición La vida y la muerte en Pompeya y Herculano reúne 250 piezas procedentes de ambos yacimientos arqueológicos, algunas nunca antes expuestas, como por ejemplo unos delicados relieves de mármol y unas elaboradas placas de marfil.

La cuna de un bebé

Pompeya y Herculano se extendían alrededor del golfo de Nápoles; la primera era un importante centro comercial e industrial de la región, mientras que Herculano era una pequeña localidad costera frecuentada por las clases pudientes. La muestra se vertebra en torno a la vida diaria de sus ciudadanos, se sumerge en sus calles bulliciosas y en la intimidad de sus hogares. Presenta, por ejemplo, una magnífica pintura mural de Pompeya que retrata al panadero Terentius Neo y a su esposa sosteniendo materiales de lectura y escritura, una prueba de que eran personas cultivadas. Se exhiben piezas de mobiliario como un baúl, un taburete con incrustaciones, un banco de jardín e incluso la cuna de un bebé. También se pueden admirar algunos de los famosos moldes de yeso de personas y animales, entre los que destaca el de un perro que retuerce el cuerpo en el momento de su muerte.