Londres

El Museo Británico explora el mundo de los celtas

Una exposición temporal reúne piezas de un valor inconmensurable, propias de unos pueblos dispersos que se extendieron por Europa al norte de los Alpes

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«Celtas: arte e identidad»

«Celtas: arte e identidad»

El Caldero de Gundestrup, fechado entre el 100 a.C. y el 1 d.C., es un recipiente ritual de plata hallado en una turbera de Dinamarca.

© THE NATIONAL MUSEUM OF DENMARK / THE BRITISH MUSEUM

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«Celtas: arte e identidad»

«Celtas: arte e identidad»

Detalle del Caldero de Gundestrup.

© THE NATIONAL MUSEUM OF DENMARK / THE BRITISH MUSEUM

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«Celtas: arte e identidad»

«Celtas: arte e identidad»

El Casco de Waterloo, con dos salientes en forma de cuernos. Fechado entre el 200 y 50 a.C. y hallado en el río Támesis a la altura del puente de Waterloo, en Londres.

© THE TRUSTEES OF THE BRITISH MUSEUM

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«Celtas: arte e identidad»

«Celtas: arte e identidad»

El Escudo de Battersea, fechado entre el 350 y el 50 a.C., hallado en el río Támesis a la altura del puente de Battersea, en Londres.

© THE TRUSTEES OF THE BRITISH MUSEUM

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«Celtas: arte e identidad»

«Celtas: arte e identidad»

Broche de Hunterston, de plata, oro y ámbar, fechado entre el 700 y 800 d.C. y hallado al suroeste de Escocia.

© NATIONAL MUSEUMS SCOTLAND / THE BRITISH MUSEUM

Una exposición temporal reúne piezas de un valor inconmensurable, propias de unos pueblos dispersos que se extendieron por Europa al norte de los Alpes

El 24 de septiembre abre al público la exposición Celtas: arte e identidad, que se podrá visitar en el Museo Británico de Londres hasta el 31 de enero de 2016. Esta gran muestra sobre los celtas, la primera en territorio británico en los últimos cuarenta años, ha sido producida junto con Museos Nacionales de Escocia y también se podrá ver en Edimburgo a partir de marzo de 2016. Alrededor del año 500 a.C., los griegos ya se refirieron a los celtas como a un conjunto de pueblos que se extendía por Europa al norte de los Alpes. Para ellos eran gentes extrañas que no participaban de la civilización mediterránea. Durante la invasión romana, amplios territorios como Irlanda y el norte de Escocia no fueron conquistados y conservaron sus costumbres indígenas. Con el término "celtas" se ha designado en los últimos siglos a toda una serie de pueblos dispersos que desarrollaron un arte estilizado único, alejado del mundo clásico. Durante el Renacimiento se redescubrió el mundo celta y unos siglos después fue recreado en la literatura y el arte. En la obra Los druidas: trayendo el muérdago, pintada por George Henry y Edward Atkinson Hornel en 1890, aparece un grupo de druidas de entre unos robles, donde se ha recogido el muérdago de forma ceremonial.

El Caldero de Gundestrup

La exposición reúne piezas de un valor inconmensurable, por ejemplo el Caldero de Gundestrup, del siglo I a.C., un recipiente ritual de plata hallado en una turbera de Dinamarca y que pertenece al Museo Nacional de este país. De las profundidades del río Támesis proceden dos tesoros de la Edad del Hierro como el Casco de Waterloo, con dos salientes en forma de cuernos, y el Escudo de Battersea, de bronce y con elementos decorativos circulares. Entre las piezas halladas recientemente destacan las cuatro torques de Stirling, halladas en 2009 con un detector de metales en un campo cerca de Blair Drummond, en Escocia. Las torques son unos collares rígidos y redondos, en este caso de oro y fechados entre el 300 y 100 a.C. Dos torques están elaboradas con tiras de oro en forma de espiral, un estilo característico de Escocia e Irlanda. Otra sigue un estilo propio francés y la última presenta una mezcla de detalles de la Edad del Hierro con adornos típicamente mediterráneos. También se exhiben otros tesoros magníficos como joyería romana, manuscritos y cruces medievales, además de un juego de té de estilo Liberty e incluso una camiseta de fútbol que demuestra la vigencia del mundo celta.