Río de Janeiro

El funesto pasado de Valongo sale a la luz

Un equipo de arqueólogos brasileños está descubriendo las estructuras pertenecientes al antiguo puerto para el comercio de esclavos africanos

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Valongo

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Restos del muelle de Valongo, una antigua ensenada de Río de Janeiro.

© TANIA ANDRADE

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Valongo

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En el siglo XIX llegaron centenares de barcos cargados de esclavos al puerto de Valongo o vale longo (valle largo), por su situación entre dos montañas. 

© TANIA ANDRADE

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El pavimento mejor conservado de Valongo está realizado con piedras irregulares. 

© TANIA ANDRADE

Un equipo de arqueólogos brasileños está descubriendo las estructuras pertenecientes al antiguo puerto para el comercio de esclavos africanos

La transformación urbanística que está experimentando Río de Janeiro a raíz de la celebración de los Juegos Olímpicos de 2016 está sacando a la luz los restos de Valongo, que fue uno de los principales puertos para el comercio de esclavos africanos no sólo en Brasil sino en toda América. El periódico The New York Times recientemente se hizo eco de esta noticia.

El proyecto arqueológico, dirigido por Tania Andrade, ha localizado hasta el momento las siguientes estructuras: el muelle en el que desembarcaron millares de esclavos procedentes de Áfricaun centro de cuarentena situado cerca de la playa de Gamboa para aquellos que padecían enfermedades contagiosas; el llamado cementerio de los nuevos negros, donde enterraron en tumbas poco profundas a los esclavos que sufrieron abusos o padecieron enfermedades durante las travesías atlánticas; y los establecimientos de trata de esclavos en la calle Valongo. 

Construido en 1811 por Juan VI de Portugal, con peldaños de piedra y rampas, Valongo fue el puerto de desembarco de esclavos procedentes de África hasta 1831, cuando se introdujo una ley que decretaba la libertad de todos aquellos esclavos que entraran en el país. Pero de nuevo se incrementó el flujo de esclavos que fueron destinados a las plantaciones de café del valle del Paraíba. Este resurgimiento derivó en la promulgación de una nueva ley, publicada en 1850, que prohibía el comercio atlántico de esclavos de forma definitiva, explica Andrade a Historia National Geographic

El antiguo embarcadero de Valongo fue enterrado y remodelado como consecuencia de la llegada a Brasil en 1843 de Teresa Cristina de Borbón, princesa del Reino de las Dos Sicilias. El puerto y la calle de Valongo fueron rebautizados en honor a la emperatriz, con el deseo de borrar su funesto pasado. Las excavaciones arqueológicas comenzaron en febrero de 2011 y, además de la cultura material de las clases dominantes, hemos recuperado objetos rituales y personales de los esclavos como por ejemplo conchas, cuerdas de diferentes cuentas, pendientes, brazaletes, anillos y una amplia variedad de colgantes que incluyen cristales, corales, dientes de animales, monedas perforadas y otros, todos concebidos y utilizados como poderosos amuletos, señala Andrade. Valongo está actualmente abierto al público y la idea es mantenerlo así en el futuro. De hecho, las autoridades brasileñas están considerando su propuesta para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad, añade.