Italia

El dios de los etruscos se manifiesta

El hallazgo de una cabeza etrusca, que con toda seguridad representa a Voltumna, permite identificar el Fanum Voltumnae, el antiguo santuario federal de los etruscos

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Campo della Fiera

Campo della Fiera

Voltumna, el dios supremo de los etruscos, emerge de la tierra en el Campo della Fiera.

© SIMONETTA STOPPONI / UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI PERUGIA

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Campo della Fiera

Campo della Fiera

La pieza una vez restaurada junto a su base.

© SIMONETTA STOPPONI / UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI PERUGIA

El hallazgo de una cabeza etrusca, que con toda seguridad representa a Voltumna, permite identificar el Fanum Voltumnae, el antiguo santuario federal de los etruscos

Un equipo arqueológico, dirigido por Simonetta Stopponi, de la Universidad de Perugia, ha hallado una espléndida cabeza de terracota que con toda seguridad representa a Voltumna, el dios supremo de los etruscos, durante la última campaña de excavaciones en el Campo della Fiera, al pie del cerro sobre el que se asienta Orvieto, en el centro de Italia. Los monumentos y los hallazgos han convencido a la crítica arqueológica moderna de identificar el sitio con el célebre Fanum Voltumnae, buscado en vano desde el siglo XV, explica Stopponi en un texto remitido a Historia National Geographic. El Fanum Voltumnae, citado por historiadores clásicos como Tito Livio, fue el santuario federal de los etruscos, en el que se veneraba a Voltumna o Vertumno para los romanos, un dios relacionado con el cambio de las estaciones y con una capacidad de transformación casi ilimitada. Además de ceremonias religiosas, en el Fanum se celebraron las reuniones anuales con los representantes de las doce ciudades de la Liga etrusca.

Fue enterrada con el rostro hacia arriba

Las excavaciones, iniciadas en el año 2000, han sacado a la luz unas cinco hectáreas de terreno, con estructuras y objetos relevantes que abarcan casi 2.000 años de historia: desde finales del siglo VI a.C. hasta la Peste Negra de 1348. La cabeza etrusca, datada entre finales del siglo V a.C. y comienzos del IV a.C., es indudable que se trata de una creación muy particular, del todo original, sin comparación con otras producciones, encargada y diseñada en nombre de un cliente particular. No nos encontramos frente a una cabeza votiva normal, que representa el doble de un fiel, sino que plasma la imagen de un dios. La cabeza fue enterrada, de forma intencionada, con el rostro hacia arriba. Alrededor se hallaban los fragmentos que formaban la base de la escultura y todo el conjunto formaba a su vez un altar. Las piezas ya han sido restauradas.