El Castillo Himeji, un símbolo del Japón feudal

Castillo Himeji

Castillo Himeji

El Castillo Himeji, al sur de Japón, en una fotografía tomada el 2 de abril de 2015.

© THE YOMIURI SHIMBUN / AP IMAGES / GTRES

Esta imagen tomada el pasado 2 de abril evoca la expresión hacer castillos en el aire, es decir, hacerse alguien ilusiones que se vienen abajo rápidamente por ser irrealizables, como castillos que no se apoyaran en el suelo. Los cerezos en flor crean el efecto óptico al ocultar la base de piedra del castillo japonés. En la hermosa fotografía aparece el Castillo Himeji iluminado tenuemente de azul tras ser reabierto al público a finales de marzo, después de una restauración exhaustiva de unos cinco años de duración. La torre principal del Castillo Himeji se alza imponente sobre el monte Himeyama desde hace siglos, como un símbolo perpetuo del Japón medieval o feudal, tan desbaratado con las diferentes modernizaciones que ha experimentado el país. Un primer castillo se levantó a mediados del siglo XIV, como tantos castillos españoles, donde años atrás había erigido su fortaleza el clan Akamatsu, una familia de samuráis. Hacia finales del siglo XVI, bajo el control de Toyotomi Hideyoshi, se construyó la torre principal y diversas murallas de piedra, más allá de las cuales se extendió la ciudad feudal de Himeji, situada al sur de Japón. El Castillo Himeji ha resistido a las guerras y a las bombas, a los incendios y a los terremotos y hoy es Patrimonio de la Humanidad. Sus muros enyesados y blancos como una garza resplandecen como nunca en el Japón contemporáneo.