El asedio de Burgos, la gran derrota de Wellington

El fin del sitio del Castillo de Burgos supuso la derrota de Wellington frente a la guarnición francesa formada por 2.000 hombres

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Retrato de Arthur Wellesley, duque de Wellington.

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El duque de Wellington durante la toma de Ciudad Rodrigo, del 8 al 19 de enero de 1812.

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Representación de Wellington en la Batalla de Salamanca, el 22 de julio de 1811, de 'The wars of Wellington, a narrative poem', de Doctor Syntax (Londres, 1819).

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El fin del sitio del Castillo de Burgos supuso la derrota de Wellington frente a la guarnición francesa formada por 2.000 hombres

El 21 de octubre de 1812, durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), Arthur Colley Wellesley (1769-1852), el duque de Wellington, célebre militar y político británico, decidió levantar el asedio al Castillo de Burgos tras sufrir una severa derrota, una de las pocas de su carrera militar. Un día después, el 22 de octubre, el ejército sitiador emprende la retirada y entran en Burgos las tropas del ejército francés de Portugal para liberar a la guarnición del Castillo, que había resistido desde finales de septiembre. Un año después, los franceses abandonaron definitivamente la ciudad.

El duque de Wellington era un célebre militar y político británico

Tras la victoria en la Batalla de los Arapiles, al sur de Salamanca, el 22 de julio de 1812, Wellington marcha desde Madrid con las siete divisiones del ejército aliado para enfrentarse al ejército francés de Portugal, al mando del general Claussel. Al ejército anglo-portugués se le suma el español de Galicia, dirigido por el general Castaños. Los franceses se repliegan en Briviesca (Burgos) y dejan el Castillo de Burgos con una guarnición de 2.000 hombres, comandada por el general Dubreton. Durante un mes, éstos oponen una férrea resistencia, habían hecho del Castillo una fortaleza inexpugnable.

Los aliados pierden a más de 2.000 hombres y los franceses a 600. Mientras, el ejército francés de Portugal se ha reorganizado y, con 40.000 hombres dirigidos por el general Souham, auxilia a los sitiados. El 22 de octubre, Wellington ordena levantar el cerco y se retira a Portugal. "Este es el trabajo más díficil que he dirigido en mi vida, con medios tan insignificantes. ¡Ojalá Dios me hubiera dado un poco más de tiempo!", escribió posteriormente Wellington.