Gran Bretaña

Dos tesoros espléndidos

Dos aficionados británicos a los detectores de metales hallan, respectivamente, un tesoro vikingo de más de 1.000 años de antigüedad y más de 22.000 monedas de época romana

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Escocia

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El escocés Derek McLennan junto con su detector de metales y varios lingotes de plata. 

© DEREK MCLENNAN

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Cruz medieval de época temprana con probables representaciones de los cuatro evangelistas.

© DEREK MCLENNAN

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Vasija carolingia de plata del siglo VIII o IX d.C. cuyo interior aún no ha sido examinado.

© DEREK MCLENNAN

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Alfiler de oro con forma de pájaro. 

© DEREK MCLENNAN

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Anillo de oro macizo. 

© DEREK MCLENNAN

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Lingotes de plata de diferentes tamaños y métodos de manufacturación.

© DEREK MCLENNAN

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Inglaterra

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Laurence Egerton junto a una parte del tesoro formado por más de 22.000 monedas de época romana.

© RAMM

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Moneda con la efigie de Constantino I.

© THE BRITISH MUSEUM

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Moneda con la efigie de dos soldados romanos. 

© THE BRITISH MUSEUM

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Moneda con la efigie de la loba capitolina amamantando a Rómulo y Remo.

© THE BRITISH MUSEUM

25 de octubre de 2014

Dos tesoros espléndidos han sido hallados en fechas recientes en Gran Bretaña por dos aficionados a los detectores de metales. El pasado mes de septiembre, Derek McLennan, un hombre de negocios retirado, halló un tesoro vikingo de más de 1.000 años de antigüedad, que contiene un centenar de piezas de oro, plata y otros materiales, en un campo en Dumfries y Galloway, al sur de Escocia. En mi humilde opinión se trata del tesoro vikingo más espléndido hallado jamás en el Reino Unido y uno de los mejores del mundo, explica McLennan a Historia National Geographic. El otro tesoro se descubrió a finales de 2013, aunque se ha dado a conocer ahora. Laurence Egerton, un constructor, halló más de 22.000 monedas romanas de aleación de cobre, fechadas en el siglo IV d.C., cerca de Seaton, en East Devon, al suroeste de Inglaterra. Es uno de los tesoros de monedas del siglo IV más grandes que se han hallado dentro del antiguo Imperio romano. Sin embargo, a pesar de la enorme cantidad de monedas, el valor financiero no debió de ser muy importante, equivalente a unas cuatro monedas de oro. Esta suma posiblemente cubrió la ración de cuatro soldados durante un año o el salario de dos años de un trabajador, afirma Roger Bland, conservador del Museo Británico, la institución que en los últimos meses se ha encargado de limpiar, identificar y catalogar las monedas. Tanto McLennan como Egerton experimentaron una tremenda emoción al hallar sus respectivos tesoros. McLennan telefoneó a su pareja y por su voz entrecortada ésta pensó que había sufrido un accidente de tráfico. Egerton telefoneó a su mujer para que le trajera una cámara y a los arqueólogos para que visitaran el sitio. Pasó tres noches en el coche custodiando el tesoro. 

McLennan detectó el tesoro vikingo a más de 60 centímetros de profundidad mientras estaba explorando unos terrenos de la Iglesia de Escocia junto con dos pastores locales. El tesoro incluye una cruz cristiana de plata maciza, fechada entre los siglos VII y X, con decoraciones esmaltadas que, según McLennan, podrían ser representaciones de los cuatro evangelistas, realizadas con un estilo muy temprano y que podrían estar relacionadas con los monasterios de Iona o Lindisfarne. También se han encontrado docenas de brazaletes vikingos de plata decorados con runas individuales o frases completas, de origen irlandés o danés; brazaletes de plata de origen escandinavo con cierres zoomorfos; lingotes de plata de diferentes tamaños y métodos de manufacturación; un alfiler de oro con forma de pájaro, probablemente de origen anglosajón; de oro también hay un anillo y un lingote grandes. Destaca, además, una gran vasija carolingia de plata con tapadera, cubierta con dos capas de telas con impresionantes decoraciones eclesiásticas. Su interior esconde piezas que todavía no han salido a la luz. Creo que el tesoro fue el resultado de un saqueo por parte de un grupo de asaltantes vikingos, posiblemente un ejército, durante su avance por Escocia. Puede que fuera enterrado para recuperarlo en una ocasión más propicia, pero evidentemente nunca regresaron a por él, sostiene McLennan.

Por otro lado, la mayoría de monedas del tesoro romano están asociadas al reinado de Constantino I, quien fue proclamado emperador en el año 306, durante su estancia en la Britania romana. El resto de las monedas proceden del reinado de Constancio II, tercer hijo de Constantino I, y su hermano Constante. Cincuenta años después de que fuera enterrado el tesoro, finalizó la presencia imperial romana en Britania. El tesoro se exhibirá en las colecciones romano-británicas del museo RAMM, en Exeter.