México

Detectan tres cámaras subterráneas en el templo de la Serpiente Emplumada

El robot Tláloc II-TC, el artífice del hallazgo, ha localizado tres espacios, dos de ellos desconocidos, al final de un conducto subterráneo

1 / 5

1 / 5

Teotihuacán

Teotihuacán

El robot Tláloc II-TC ha localizado tres cámaras subterráneas en el interior del templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacán.

HÉCTOR MONTAÑO / INAH

2 / 5

Teotihuacán

Teotihuacán

El escáner láser ha permitido trazar los puntos para localizar las tres cámaras subterráneas.

HÉCTOR MONTAÑO / INAH

3 / 5

Teotihuacán

Teotihuacán

En una de las cámaras laterales se ha localizado una ofrenda formada por esferas metálicas que debieron ser depositadas hace casi 1.800 años.

HÉCTOR MONTAÑO / INAH

4 / 5

Teotihuacán

Teotihuacán

El doctor Ng Tze Chuen, asesor del proyecto, junto a Sergio Gómez, director del proyecto.

HÉCTOR MONTAÑO / INAH

5 / 5

Teotihuacán

Teotihuacán

Vista de una de las cámaras laterales, cuya localización ya se conocía, en la que se observa parte de los muros de adobe.

HÉCTOR MONTAÑO / INAH

28 de abril de 2013

En el antiguo y deslumbrante centro ceremonial de Teotihuacán, al nordeste de Ciudad de México, se producirán hallazgos importantes. Lo ha afirmado el investigador Ng Tze Chuen, de Hong Kong, el mismo que creó el robot Djedi, que en 2010 exploró las entrañas de la Gran Pirámide de Gizeh, en Egipto. En esta ocasión ha participado en el perfeccionamiento del robot Tláloc II-TC, que ha conseguido detectar tres cámaras subterráneas en la pirámide o templo de la Serpiente Emplumada, también conocido como templo de Quetzalcoatl, según anunció el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México el pasado 22 de abril.

El templo de la Serpiente Emplumada, el tercer edificio más grande de Teotihuacán, está decorado con unas magníficas esculturas que representan a la Serpiente Emplumada, una serpiente con el cuerpo cubierto de plumas, que es una de las principales divinidades prehispánicas. El templo fue saqueado en tiempos antiguos y a lo largo del siglo XX ha sido excavado en numerosas ocasiones, pero hasta ahora sólo se conocía la existencia de una cámara al final de un conducto subterráneo y no de tres, como ha revelado el Tláloc II-TC mediante la topografía obtenida con un escáner. En los años setenta, bajo la pirámide del Sol, la más grande y emblemática de Teotihuacán, se descubrió un túnel que conducía a cuatro cámaras, aunque no se pudo obtener demasiada información debido a unas deficiencias en la excavación, según ha explicado Sergio Gómez, director del proyecto Tlalocan: camino bajo la tierra. «Ahora ya sabemos que se trata de tres cámaras. El paso siguiente será tomar las medidas pertinentes para la remoción de los sedimentos y el relleno que fue colocado por los teotihuacanos para bloquear este último tramo del túnel», ha comentado Sergio Gómez.

El robot ha recorrido una distancia de 20 metros, a pesar de que en algunos tramos la profundidad del lodo era de 20 a 30 centímetros. «Las imágenes registradas con la cámara de video y el escáner han sido precisas. La parte superior del túnel es un semicírculo y se mantiene constante hasta la entrada de las cámaras, que al parecer se encuentran divididas por un muro o una gran piedra, además tienen una profundidad mayor a los cinco metros. Esto lo sabemos porque es la medida máxima que registra el escáner y nos estaba indicando más profundidad», ha afirmado Hugo Armando, ingeniero de la empresa HA Robotics.

Uno de los objetivos de la quinta temporada del proyecto consistirá en el retiro del relleno que obstruye los últimos 30 metros del túnel, que mide alrededor de 120 metros. A partir de aquí los arqueólogos suponen la existencia de una escalinata que debería descender tres o cuatro metros más, de modo que las excavaciones se realizarán a 18 metros de profundidad con respecto a la superficie, en una galería subterránea que alcanzaría los diez metros de ancho.

Por otro lado, los arqueólogos han proseguido la excavación de las dos cámaras laterales o intermedias ya conocidas, ubicadas en el metro 74, y en una de ellas han descubierto una ofrenda atípica, que consiste en más de un centenar de lo que al parecer fueron unas esferas metálicas que debieron ser depositadas durante la última clausura del túnel, hace unos 1.800 años.