Ciudad de México

Descubren un pasillo secreto en el Recinto del Templo Mayor

Recinto del Templo Mayor

Recinto del Templo Mayor

Foto: Eduardo Verdugo / AP Photo / Gtres

Un túnel estrecho parte del muro sur del Cuauhxicalco y conduce al centro de esta plataforma circular, donde podrían reposar los restos de gobernantes mexicas

Los investigadores del Proyecto Templo Mayor (PTM) han descubierto un pasillo que parte del muro sur del Cuauhxicalco y que conduce al centro de esta plataforma circular, donde se abren dos cámaras laterales que podrían contener los restos de algunos gobernantes mexicas, según informa el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México en un comunicado. El Cuauhxicalco, de unos 16 metros de diámetro y 2,50 metros de altura, es uno de los edificios que se han conservado del Recinto del Templo Mayor, el centro del universo para los mexicas, donde se entronaban a los gobernantes y donde se celebraban sus funerales, situado en el centro de la actual Ciudad de México, una de las ciudades más pobladas del mundo. El túnel del Cuauhxicalco se descubrió en 2013, pero fue anunciado la semana pasada por Leonardo López Luján, director del PTM, durante un encuentro académico sobre Tenochtitlán, la antigua capital del Imperio mexica.

El túnel tiene un anchura de 45 centímetros

El hallazgo fue realizado por el arqueólogo Tomás Cruz, uno de los integrantes del equipo, quien lo detectó oculto en el muro sur. "Al liberar la tierra y la piedra supimos que conducía directamente al corazón del Cuauhxicalco. Al fondo aparecieron dos tapias de mampostería que parecen sellar dos viejos accesos", ha relatado López Luján. El túnel tiene 8,38 metros de largo, 1,5 metros de alto y es realmente estrecho, con 45 centímetros de ancho. "Cauhxicalco era un edificio de carácter funerario, según las fuentes. Por eso especulamos con la posibilidad de que, tras esas tapias, pueda haber dos pequeños cuartos que contengan los restos incinerados de algunos gobernantes tenochcas, quizás Moctezuma I y sus sucesores, Axáyacatl y Tízoc, considerando las etapas constructivas reflejadas en la construcción", sostiene López Luján, quien pide "prudencia y paciencia, dos virtudes que el arqueólogo debe cultivar". La exploración se retomará en 2016.