Descubren un espléndido friso maya

Alec Forssmann

15 de agosto de 2013

Hallado el pasado mes de julio en el sitio arqueológico de Holmul, al norte de Guatemala, se ha librado milagrosamente de ser saqueado

En Guatemala floreció la civilización maya, pero varios siglos después de su colapso la inmensa mayoría de sus sitios arqueológicos han sido saqueados, sobre todo por gente procedente de las aldeas cercanas a estos yacimientos. Hace unos 15 años, unos saqueadores cavaron una zanja en el sitio arqueológico de Holmul, en Petén, al norte del país, pero debieron desistir al no hallar nada de valor. «Nosotros penetramos allí donde habían abandonado el túnel y llegamos a descubrir una tumba situada debajo de unas gradas que parecía de un gobernante por la gran cantidad de vasijas cerámicas que la acompañaban», explica el arqueólogo Francisco Estrada-Belli, director del sitio de Holmul, a Historia National Geographic. «En 2012 decidimos continuar la excavación por encima de las gradas. El pasado mes de julio hallamos, en la cumbre de la escalinata, el friso que decora el edificio. Los saqueadores, sin saberlo, habían llegado a menos de un metro», añade.

«Es el más espectacular que he visto», destaca Estrada-Belli en relación al imponente friso de estuco decorado con relieves, que data del año 600 d.C. «En parte debido a su buen estado de conservación, pero también porque se trata de una maravillosa obra artística con una temática algo inusual: imágenes de dioses, reyes, cerros sagrados y serpientes emplumadas; no existe otra obra tan completa como ésta. Mantiene, además, sus colores originales: rojo, verde, amarillo y azul», agrega el arqueólogo guatemalteco, de la Universidad de Boston y explorador a su vez de la National Geographic Society. En concreto aparecen tres reyes divinizados, dos dioses, dos serpientes emplumadas y dos espíritus de los cerros sagrados, representados por cabezas colosales.

Este hallazgo puede aportar información muy valiosa sobre la civilización maya en el siglo VII d.C., una época de luchas internas poco conocida debido a la escasez de inscripciones. «En la vecina Tikal, que fue la capital de un reino muy poderoso, no hay inscripciones de esta época. Sin embargo sabemos que este período de silencio por parte de sus escribas fue debido a las dificultades que atravesaba Tikal ante los continuos ataques que lanzaba su gran rival, el reino de Kan, del cual Holmul era aliado. Este edificio representa el restablecimiento de una dinastía local aliada al reino de Kan», afirma. «Este relieve muestra los vínculos políticos de Holmul hacia Naranjo, aún más poderosa, y los de ésta con relación al reino de Kan. Las guerras no ocurrían al azar, sino que eran parte de una estrategia muy estricta, primero bajo el control del reino de Tikal y posteriormente, en el siglo VII, del reino de Kan. El objetivo consistía en asumir el poder supremo sobre todos los demás reinos mayas y formar así el tan anhelado Imperio maya», concluye.