Burgos

Descubren un alfar medieval en el centro de Burgos

Una intervención arqueológica de urgencia ha sacado a la luz un taller de alfarería que funcionó a finales del siglo XIV, en una época de apogeo y crecimiento de la ciudad

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Alfar de la Vega

Alfar de la Vega

Uno de los dos hornos del antiguo taller de alfarería, con el suelo todavía ennegrecido.

© CRONOS S.C. ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

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Alfar de la Vega

Alfar de la Vega

El segundo horno descubierto, con la boca en forma de embudo.

© CRONOS S.C. ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

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Alfar de la Vega

Alfar de la Vega

Solera de cal y hoyos utilizados para clavar los postes que sustentaban una cubierta.

© CRONOS S.C. ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

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Alfar de la Vega

Alfar de la Vega

Paramento murario que delimitaba el área de trabajo con el vertedero.

© CRONOS S.C. ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

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Alfar de la Vega

Alfar de la Vega

Superficie del vertedero exterior con fragmentos cerámicos y atifles.

© CRONOS S.C. ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

9 de septiembre de 2015

El pasado mes de agosto se realizó una intervención arqueológica de urgencia en un solar abandonado del centro de Burgos que ha sacado a la luz los restos de un taller de alfarería de la Baja Edad Media, según informa a este medio Carmen Alonso, directora técnica de Cronos S.C. Arqueología y Patrimonio, la empresa responsable de las excavaciones, que han finalizado recientemente. El alfar medieval ha aparecido como consecuencia de un proyecto inmobiliario en dicho solar, situado en la calle Hospital Militar, en el histórico Arrabal de Vega, a extramuros de la ciudad pero junto al puente de Santa María, que cruza el río Arlanzón y da acceso al casco antiguo. "Hace unos años identificamos en el núcleo de la plaza de Vega unos espacios públicos de los siglos XIV y XVI respectivamente e intuimos que hubo actividad alfarera a partir de algunos útiles dispersos, pero del taller alfarero no se tenía constancia alguna", añade.

Hasta el momento se han realizado los siguientes hallazgos en 300 metros cuadrados de superficie: dos hornos de cocción cerámica con sus respectivos espacios ennegrecidos, un espacio central con una solera de cal, varios hoyos de postes que sustentaban una cubierta, una superficie perimetral orientada a actividades de almacenamiento y otros trabajos, un muro de mampostería que delimitaba el taller por el flanco occidental y varios testares cerámicos o vertederos con miles de fragmentos que fueron desechados por defectos de fabricación. "Encontramos desechos de producción bien por torneado o sobrehorneado, bien por roturas o por fallos en la aplicación de los vidriados, que son los más abundantes", observa Alonso. Junto a los vasos cerámicos también han aparecido abundantes escorias y útiles de alfarero, entre ellos centenares de atifles, unos utensilios de barro en forma de estrella de tres puntas para poner encima las piezas y evitar que se pegaran al cocerse.

"A falta de realizar un procesado sistemático del conjunto cerámico recuperado, que puede alcanzar fácilmente la tonelada de peso, observamos la fabricación de cántaros, jarras, redomas, cuencos, escudillas, platos, candiles, albarelos y otras piezas, principalmente orientadas a su uso en la mesa y con gran variedad de tamaños y acabados", detalla Alonso. "En la fase final del alfar tambien se fabricaban atanores para conducciones de agua potable", agrega. Por el material cerámico recuperado se sabe que el alfar estuvo en funcionamiento entre finales del siglo XIV y, al menos, durante la primera mitad del XV, coincidiendo con un momento de apogeo y crecimiento de la ciudad. El Alfar de la Vega, que así ha sido bautizado, desapareció a lo largo del siglo XV, "probablemente como consecuencia de un cambio urbanístico del entorno", según Alonso. Los muros fueron enrasados, los hornos desmontados y todas las estructuras cubiertas con escombros como tejas y piedras procedentes de las mismas fábricas. La naturaleza siguió su curso, la vegetación cubrió las estructuras medievales y sólo quinientos años después han vuelto a ver la luz. "Una vez iniciadas las obras, su conservación in situ resulta inviable. Se está estudiando la posible traslación del horno, aunque existen grandes incertidumbres sobre su acomodo en otro lugar", concluye la arqueóloga.