Descubren la tumba intacta de una mujer de la élite de Caral

Estaba enterrada en posición flexionada, envuelta en telas y con más de 400 cuentas de collar y cuatro prendedores de hueso

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Alec Forssmann

28 de abril de 2016

La semana pasada se anunció el hallazgo de una tumba intacta de unos 4.500 años de antigüedad en el sitio arqueológico de Áspero, la ciudad pesquera más antigua de América, en Puerto Supe, a unos 180 kilómetros al norte de Lima. El entierro corresponde a una mujer de la élite de Caral, la civilización más antigua del continente americano, y ha sido hallado en la Huaca de los Ídolos, un edificio de forma piramidal, con plataformas superpuestas y una escalera central. "La mujer tenía entre 40 y 50 años de edad cuando murió, entre 1,48 y 1,58 metros de estatura, era diestra, con deformación craneal e indicios de parto. Presenta tres fracturas ante mortem que habrían sido ocasionadas por caídas", explica a este medio la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral.

Áspero es la ciudad pesquera más antigua de América y Caral es la civilización más antigua de América

El cuerpo de la mujer estaba en posición flexionada. Junto al cuello había 460 cuentas de collar, tanto circulares como tubulares, elaboradas con conchas de moluscos, además de un dije o colgante del género de moluscos Spondylus y cuatro magníficos tupus o prendedores de hueso. "El diseño de dos prendedores está basado en aves del litoral con engastes del mineral crisocola en los ojos; y el de los otros dos en el mono aullador amazónico", observa Shady. Un textil de algodón de color marrón envolvía el cráneo del individuo y otro textil de algodón cubría el cuerpo y los objetos asociados. Todo ello estaba envuelto, a su vez, por un tejido de fibra de junco sujeto por soguillas. El fardo fue depositado sobre una ofrenda, consistente en un cuenco de mate con tubérculos y semillas, se cubrió con una capa de ceniza y se tapó con tierra.

"Hace poco más de 4.500 años, durante la formación de la civilización Caral en la costa norcentral de Perú, el género femenino tenía acceso a posiciones relevantes en una sociedad cuyo sustento procedía de la agricultura y de la pesca. Esta dinámica económica promovió la interacción y el intercambio con gente de otras culturas e idiomas en condiciones de paz", reflexiona la arqueóloga peruana. "Hemos encontrado, con respecto a la posición social de la mujer, estatuillas de un personaje femenino, recurrente en varios sitios bajo la influencia de la civilización Caral, con rasgos en sus atuendos muy similares a los que usaron las coyas, las esposas de los incas, miles de años después y que evidencian el significado simbólico de estos rasgos en relación con la posición social", concluye.

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