Girona

Descubren dos cráneos enclavados en el poblado ibérico de Ullastret

Un equipo de arqueólogos del MAC saca a la luz siete cráneos humanos, dos de ellos atravesados por sendos clavos

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Ullastret

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Cráneo enclavado 1 descubierto en el Puig de Sant Andreu (Ullastret) durante el 2012.

© MUSEU D'ARQUEOLOGIA DE CATALUNYA

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Ullastret

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Una arqueóloga extrae el cráneo enclavado 1 localizado en el Puig de Sant Andreu (Ullastret) durante el 2012.

© MUSEU D'ARQUEOLOGIA DE CATALUNYA

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Ullastret

Ullastret

Cráneo enclavado localizado en el Puig de Sant Andreu (Ullastret) durante el 1969.

© MUSEU D'ARQUEOLOGIA DE CATALUNYA

Un equipo de arqueólogos del MAC saca a la luz siete cráneos humanos, dos de ellos atravesados por sendos clavos

El poblado ibérico del Puig de Sant Andreu de Ullastret, en el municipio de Ullastret (Girona), es el mayor de Cataluña. Actualmente se considera una auténtica ciudad, la capital de la tribu ibérica que los antiguos autores grecolatinos –Avieno, Ptolomeo, Estrabón y Plinio el Viejo– denominaron indiketes. El poblado ibérico de Ullastret estuvo ocupado desde el siglo VI a.C. hasta principios del siglo II a.C. En su territorio se fundaron las colonias griegas de Ampurias, a principios del siglo VI a.C., y Rosas, a finales del siglo V a.C.

Las excavaciones arqueológicas realizadas durante los meses de agosto y septiembre en la ciudad ibérica de Ullastret han sacado a la luz, en una de las calles principales del yacimiento, un conjunto de siete restos craneales humanos, entre los que destacan dos cráneos enteros con evidencias de tratamiento ritual, atravesados por sendos clavos de grandes dimensiones, y que se exhibían fijos en un lugar público, como trofeos de guerra. Este descubrimiento confirma que los íberos establecidos en la actual zona catalana seguían una tradición de origen celta. Así lo explicó el Museo de Arqueología de Cataluña (MAC), responsable de las excavaciones, en un comunicado que hizo público el pasado 7 de noviembre.

Hasta ahora, sólo se habían encontrado tres cráneos enclavados enteros en Cataluña. El primero, a principios del siglo XX, a los pies de la muralla del poblado íbero de Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) y los otros dos aparecieron en el interior de silos en el transcurso de unas excavaciones en el Puig de Sant Andreu de Ullastret, en 1969. De ahí la excepcionalidad del descubrimiento, sin parangón en el resto de la península Ibérica. 

Las crónicas de los autores clásicos hablan de la costumbre indígena de exhibir públicamente las cabezas cortadas del enemigo sujetos en picas, colgadas del cuello de los caballos o clavados en las puertas de las casas y porches de los edificios, como acostumbraban a hacer en los pueblos británicos, germanos y galos.