Descubren una red de canales subterráneos bajo el Templo de las Inscripciones

El complejo sistema hidráulico debió de ser trazado mucho antes de que se proyectara la pirámide misma y probablemente simbolizaba el recorrido hacia el inframundo

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templo1. Templo de las Inscripciones

Templo de las Inscripciones

El Templo de las Inscripciones, el magnífico mausoleo de Pakal el Grande, situado en la Zona Arqueológica de Palenque.

Foto: Héctor Montaño, INAH

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Pakal el Grande

Pakal el Grande

Ajuar funerario de Pakal el Grande, expuesto en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

Foto: José Luis Magana / AP Photo / Gtres

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templo2. Plano del templo

Plano del templo

Plano del interior del Templo de las Inscripciones, con la cámara funeraria de Pakal el Grande en el centro. Las últimas evidencias sugieren que el punto de partida de esta construcción fue un manantial.

Foto: INAH

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templo3. Pozo de sondeo

Pozo de sondeo

Pozo de sondeo excavado al pie del templo. Los arqueólogos buscaban el estrato sobre el que se asientan la escalinata del templo y la alfardas que protegen y delimitan la escalinata.

Foto: INAH

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templo4. Canal subterráneo

Canal subterráneo

Canal subterráneo principal, construido con piedras talladas.

Foto: INAH

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templo5. Conducto estrecho

Conducto estrecho

Conducto que se va estrechando. El agua tenía una función esencial en la cosmovisión maya y, según han podido comprobar los arqueólogos, aún continúa fluyendo por el subsuelo.

Foto: INAH

El complejo sistema hidráulico debió de ser trazado mucho antes de que se proyectara la pirámide misma y probablemente simbolizaba el recorrido hacia el inframundo

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Así se presentó Pakal en el inframundo

Así se presentó Pakal en el inframundo

Un complejo sistema de canales ha sido descubierto en el subsuelo del Templo de las Inscripciones en Palenque, erigido durante el siglo VII d.C. por la civilización maya. La tumba inquebrantada de Pakal el Grande fue descubierta en el interior del templo en 1952. Alberto Ruz, su descubridor, creía que el núcleo del edificio era la cámara funeraria del rey maya, pero los recientes hallazgos arqueológicos podrían dar un vuelco a esta teoría. Las últimas evidencias sugieren que en su centro pudo haber, o podría haber, un manantial, según reveló ayer el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. Los glifos o signos grabados en las orejeras de jadeíta de la máscara funeraria de Pakal el Grande explican que el difunto debía sumergirse en el agua del dios Chaac para ser recibido por el dios del inframundo. El agua tenía una función esencial en la cosmovisión maya y, según han podido comprobar los arqueólogos, aún continúa fluyendo por el subsuelo.

La intrincada red de canales subterráneos, en diferentes niveles y orientaciones, debió de ser trazada "mucho antes de que se proyectara la pirámide misma, en las primeras décadas del siglo VII de nuestra era", afirma Arnoldo González, director del Proyecto Arqueológico Palenque. El célebre arqueólogo considera que el sistema hidráulico probablemente simbolizaba el sinuoso camino que debía emprender Pakal hacia las aguas del inframundo.

El agua continúa fluyendo por el subsuelo, según han comprobado los arqueólogos

El hallazgo ha sucedido fortuitamente durante los trabajos de conservación arquitectónica del Templo de las Inscripciones. Los arqueólogos buscaban el estrato sobre el que se asientan la escalinata del templo y la alfardas que protegen y delimitan la escalinata. Al realizar unos pozos de sondeo comprobaron que tales elementos arquitectónicos se asientan sobre la roca madre, pero al ampliar la excavación observaron un corte en la parte central y diferentes rellenos. Debajo del cuarto estrato apareció un canal de forma casi cuadrada, construido con grandes piedras talladas y de unos 17 metros de longitud. Desemboca en una especie de vertedero, para dar salida al exceso de agua, y aquí también desemboca un segundo canal que corre paralelo al primero pero a un nivel más alto, unos veinte centímetros por encima. El canal principal se prolonga cinco metros más, pero "debido a lo estrecho que se vuelve en ese punto fue imposible determinar su origen", indica el arqueólogo, que reconoce que estos hallazgos generan más preguntas que respuestas. La exploración con medios tecnológicos, como el georradar, confirmará la existencia de estos canales, y puede que de otros, y permitirá conocer mejor su origen y configuración.