Descubierto un bizcocho de hace 106 años en la Antártida

El bizcocho de frutas, en perfecto estado de conservación, probablemente fue llevado al cabo Adare por la Expedición Terra Nova (1910-1913), liderada por el británico Robert Falcon Scott

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bizcochoadare1. Caja metálica

Caja metálica

Caja metálica de 106 años de antigüedad en la que se ha conservado el bizcocho.

Foto: Antarctic Heritage Trust

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bizcochoadare2. Envoltorio original

Envoltorio original

Envoltorio original del bizcocho, en perfecto estado de conservación.

Foto: Antarctic Heritage Trust

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bizcochoadare3. Bizcocho de frutas

Bizcocho de frutas

Bizcocho de frutas elaborado hace 106 años por Huntley & Palmers, un fabricante británico de galletas que sigue operando.

Foto: Antarctic Heritage Trust

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bizcochoadare4. Cabaña histórica

Cabaña histórica

Una de las cabañas históricas del cabo Adare, en el norte de la Antártida.

Foto: Antarctic Heritage Trust

El bizcocho de frutas, en perfecto estado de conservación, probablemente fue llevado al cabo Adare por la Expedición Terra Nova (1910-1913), liderada por el británico Robert Falcon Scott

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Un bizcocho de frutas, elaborado hace 106 años por Huntley & Palmers, un fabricante británico de galletas que sigue operando, ha sido descubierto en su envoltorio original y en el interior de una caja metálica deteriorada, en una cabaña histórica del cabo Adare, en el norte de la Antártida, donde también apareció hace unos meses una acuarela del explorador inglés Edward Wilson. El bizcocho probablemente fue llevado a este lugar remoto y helado de la Antártida por la Expedición Terra Nova (1910-1913), liderada por Robert Falcon Scott. Está documentado que Scott transportó pasteles de esa marca partícular, según explicó ayer la Fundación del Patrimonio de la Antártida en un comunicado.

El bizcocho de frutas se ha conservado tan bien gracias al frío extremo de la Antártida

"Había un olor rancio a mantequilla muy, muy leve, pero aparte de eso, ¡el bizcocho parecía comestible por su aspecto y por su olor! No cabe duda de que el frío extremo de la Antártida ha contribuido en su preservación", dice Lizzie Meek, quien se encarga de los artefactos de la Fundación del Patrimonio de la Antártida. El bizcocho forma parte de 1.500 objetos que dicha fundación ha recuperado de dos cabañas del cabo Adare, erigidas por la expedición del pionero explorador anglo-noruego Carsten Borchgrevink en 1899 y posteriormente utilizadas por el equipo del capitán Scott en 1911. "Encontrar semejante bizcocho de frutas tan perfectamente conservado fue una sorpresa. Es un alimento ideal de alto valor energético para las condiciones antárticas y todavía sigue siendo consumido por las expediciones modernas que viajan a lugares helados", afirma Meek.