Egipto

Cráneos egipcios con extensiones

El estudio de 28 cráneos de un cementerio de Amarna, que conservaban todo tipo de tocados, demuestra que las mujeres egipcias también se preocuparon por la belleza

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Proyecto Amarna

Proyecto Amarna

Cráneo con trenzas perfectamente conservadas y restos de papiro utilizado para que no se moviera el cabello.

© JOLANDA BOS / AMARNA PROJECT

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Proyecto Amarna

Proyecto Amarna

Cráneo de una mujer con el cabello canoso que fue teñido de un color rojo-anaranjado, probablemente con henna.

© JOLANDA BOS / AMARNA PROJECT

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Proyecto Amarna

Proyecto Amarna

Cráneo con setenta extensiones de cabello natural. 

© JOLANDA BOS / AMARNA PROJECT

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Proyecto Amarna

Proyecto Amarna

Jolanda Bos examina uno de los cráneos hallados en el cementerio de Amarna. 

© JOLANDA BOS / AMARNA PROJECT

9 de octubre de 2014

Hace poco más de 3.300 años, centenares de individuos de todas las edades fueron enterrados en un modesto cementerio situado al sureste de la antigua ciudad que mandó construir Akhenatón, la actual Amarna, en la ribera oriental del Nilo. Los cadáveres fueron envueltos en telas, enrollados en esterillas y depositados individualmente en fosas cavadas en la arena. Sus cuerpos se pudrieron y sufrieron un inexorable proceso de descomposición, pero aunque pueda parecer grotesco sus peinados se mantuvieron prácticamente intactos sobre sus cráneos. El cabello se encuentra en tan buenas condiciones porque es muy resistente y se conserva muy bien en el desierto egipcio seco y caluroso, explica Jolanda Bos, una de las investigadoras del Proyecto Amarna, a Historia National Geographic. Bos se ocupa precisamente de estudiar los peinados que lucieron las mujeres enterradas en este cementerio y sus primeras conclusiones aparecen publicadas en el último ejemplar de The Journal of Egyptian Archaeology

Las mujeres egipcias lucían diferentes cortes de pelo, llevaban el cabello liso, con ondas, rizos o trenzas e incluso portaban extensiones de cabello natural. También se han encontrado restos de un tipo de grasa todavía no analizada que posiblemente fue utilizada para crear los peinados y para mantener las trenzas fijas. Los tintes también eran comunes, por ejemplo a base de henna o alheña, un polvo que se obtiene de las hojas de un arbusto. Sin embargo, no queda claro si las mujeres enterradas en este cementerio exhibieron estos tocados en su vida diaria o únicamente tras su muerte. 

Bos ha examinado más de cien cráneos, pero sólo 28 fueron seleccionados para el estudio porque conservaban todo o casi todo el cabello. Restos de papel o papiro cubrían algunas de las cabezas para evitar que se moviera el cabello. Se ha conservado una gran variedad de tipos de cabello, desde el negro rizado hasta el castaño liso, un hecho que podría reflejar cierta variación étnica, sostiene Bos en el estudio. Las extensiones son más frecuentes en el cabello moreno que en el castaño y debían de ser muy similares a las que se llevan hoy en día, aunque no parece que se intentaran ocultar los nudos con los que se fijaban al resto del cabello. En la última campaña también se ha identificado cabello gris o cano que, al menos en una ocasión, se tiñó de rojo-anaranjado, posiblemente con henna.