Cosméticos de lujo del Egipto faraónico en la antigua Jericó

El hallazgo de cinco conchas de madreperla con los restos de una sustancia utilizada como maquillaje para los ojos indica el nacimiento de una sofisticada élite local

25 de diciembre de 2017

Jericó, situada al noreste de Jerusalén, en Cisjordania, es una de las ciudades más antiguas del mundo: una sucesión de asentamientos, el primero del 9000 a.C. o puede que aún más antiguo. Mencionada en los textos bíblicos, la gran ciudad amurallada de Jericó fue tomada por Josué y su ejército hebreo durante la conquista de Canaán. A comienzos del III milenio a.C., mucho antes de que se derrumbaran las murallas de Jericó, hubo un asentamiento próspero denominado Tell es-Sultán, que mantenía una estrecha relación comercial con Egipto. El hallazgo de cinco conchas de nácar (o madreperla) con los restos de una sustancia oscura utilizada antiguamente como maquillaje para los ojos "indica el ascenso de una sofisticada élite local en Jericó", según explica Lorenzo Nigro, de la Universidad de Roma La Sapienza, quien dirige las excavaciones en Tell es-Sultán junto con Jehad Yasin.

Las cinco conchas de madreperla contenían restos de óxido de manganeso

La decimotercera campaña de excavaciones y restauraciones en Tell es-Sultán, realizada en febrero y marzo de 2017 por La Sapienza y en colaboración con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Palestina, revela unas relaciones comerciales entre este asentamiento y el Imperio Antiguo de Egipto. Las cinco conchas de madreperla, de una especie de agua dulce que sólo crece en el río Nilo, han sido halladas en una vivienda de comienzos del III milenio a.C. Se encontraban una encima de la otra y contenían restos de una sustancia oscura que, una vez extraída y analizada por los investigadores Teresa Rinaldi y Francesco Mura, ha resultado ser óxido de manganeso, un mineral en polvo utilizado como el principal componente del bistre, un antiguo delineador de ojos. Las conchas de madreperla fueron, por tanto, portacosméticos de lujo provenientes del Egipto faraónico. "El hallazgo ha confirmado las estrechas relaciones comerciales existentes, ya desde comienzos del III milenio a.C., entre la antiquísima ciudad de Palestina y el Egipto de la segunda dinastía de Egipto y además sugiere el nacimiento de una refinada élite local", concluye Nigro.

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