Barcelona

Cinco piezas del Museo de Culturas del Mundo

Una selección de piezas de diferentes materiales, significados y procedencias que provocan asombro y respeto hacia unas culturas ancestrales

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Perú

Perú

Vasija de cerámica policromada de la cultura nazca (Perú), fechada entre los años 100 y 700 d.C. Representa una cabeza-trofeo.

© MUSEU DE CULTURES DEL MÓN / FOTO: JORDI PUIG

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Tíbet occidental

Tíbet occidental

Akshobya, Buda que ayuda a vencer la ira, uno de los obstáculos para alcanzar la iluminación. Fechado entre los siglos XIII y XIV y procedente del Tíbet occidental. 

© MUSEU DE CULTURES DEL MÓN / FOTO: JORDI PUIG

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Filipinas

Filipinas

Bulul, una figura de madera tallada de la cultura ifugao. Del siglo XIX o incluso anterior y procedente de la isla de Luzón (Filipinas). 

© MUSEU DE CULTURES DEL MÓN / FOTO: JORDI PUIG

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República Democrática del Congo

República Democrática del Congo

Fetiche del pueblo bembe. Fechado en el siglo XIX y procedente de la República Democrática del Congo. 

© MUSEU DE CULTURES DEL MÓN / FOTO: JORDI PUIG

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Indonesia

Indonesia

Tau tau o muñeco funerario articulado del pueblo toraja. Fechado entre los siglos XIX y XX y procedente de la isla de Célebes (Indonesia).

© MUSEU DE CULTURES DEL MÓN / FOTO: JORDI PUIG

Una selección de piezas de diferentes materiales, significados y procedencias que provocan asombro y respeto hacia unas culturas ancestrales

Barcelona cuenta por fin con un museo dedicado a las culturas milenarias de África, Oceanía, Asia y América. En la ciudad tenemos grandes museos de arte, pero faltaba uno que no fuese de proximidad. Aunque hay que decir que el continente europeo también está representado a través de los dos magníficos palacios góticos que acogen las colecciones, explica Josep Lluís Alay, el director del Museo de Culturas del Mundo, a Historia National Geographic. Este museo te lleva de viaje por el mundo a través del arte, añade. A continuación, una selección de piezas de diferentes materiales, significados y procedencias que provocan asombro y respeto hacia unas culturas ancestrales. 

Vasija policromada de la cultura nazca

La cultura nazca, surgida a comienzos de la era cristiana en la costa sur de Perú, trabajó la cerámica con unas formas, motivos y colores que permanecen intactos varios siglos después. El Museo de Culturas del Mundo exhibe algunos ejemplares que impresionan por su aspecto lustroso. Las piezas se han conservado perfectamente debido a las condiciones climáticas de la costa desértica de Perú, comenta Quim Vicente, coordinador técnico del museo. La pieza seleccionada es una botella redondeada de doble pico y asa en forma de puente que formaba parte de un ajuar funerario fechado entre los años 100 y 700 d.C. La boca cosida o cerrada con espinas y los ojos sin vida representan una cabeza-trofeo, aquellas que eran arrancadas a sus enemigos y coleccionadas como trofeos de guerra.

Akshobya, el Buda cósmico

Akshobya fue una vez un monje devoto, inquebrantable, que juró que nunca sentiría aversión ni ira hacia otro ser viviente. Con mucho esfuerzo se convirtió en un Buda cósmico y espiritual, señor del paraíso de Abhirati. Se le representa normalmente de color azul, pero también en dorado, como en esta magnífica figura de latón de alrededor del siglo XIV, procedente del Tíbet occidental. Con su mano derecha toca la tierra, el gesto que hizo el Buda histórico al llamar a la tierra para que ésta fuera testigo de su iluminación. La pieza pertenece la Colección Folch y cabe decir que al final del recorrido expositivo se proyecta un vídeo sobre la llegada al Tíbet por parte de Albert Folch y sus compañeros, una de las primeras visitas autorizadas a extranjeros a comienzos de los años ochenta.

Los bulul, protectores del arroz

Cruzados de brazos, como quien aguarda pacientemente, los bulul son unas figuras tremendamente misteriosas del pueblo ifugao, cuyos antepasados construyeron bancales para el cultivo del arroz en las cordilleras de la isla de Luzón, al norte de Filipinas. Los bulul representan los antepasados protectores del arroz y favorecen la producción de este cereal. Se transmiten al hijo primogénito con la herencia de los campos y, debido al coste que supone tallarlos, sólo las familias más acomodadas poseen uno. La figura expuesta en el museo, del siglo XIX o anterior, tiene el rostro desfigurado tras ser objeto de numerosas ofrendas y libaciones con aceites rituales y sangre de animales sacrificados. Son piezas muy apreciadas en el arte contemporáneo por su extrema sencillez y estética extraordinaria, asegura Josep Lluís Alay.

Fetiche del pueblo bembe

El fetichismo religioso, basado en el carácter mágico o sobrenatural de ciertos objetos, se practica en las aldeas más remotas de África desde tiempos inmemoriales. La pieza seleccionada, del pueblo bembe, está fechada en la segunda mitad del siglo XIX y procede de la República Democrática del Congo. La apariencia de este fetiche tallado en madera resulta inquietante: el rostro delirante y el cuerpo cubierto de barro endurecido y ceñido por una cuerda sobre los pies. Mediante los rayos X se ha podido comprobar que se trata de una figura femenina que contiene una amalgama de sustancias mágicas entre las nalgas. Esta carga ritual servía para consagrar la pieza y dotarla de alma y eficacia protectora ante la curación o la fecundidad.

Muñeco articulado tau tau

Indonesia está formado por diferentes estratos religiosos: islam, cristianismo, hinduismo, budismo... Sin embargo, las creencias animistas autóctonas siempre han estado presentes, muy relacionadas con el mundo de la adivinación o con la curación, comenta Josep Lluís Alay. El muñeco articulado tau tau, absolutamente sobrecogedor, ejemplifica bien esta tendencia. Propio del pueblo toraja, del interior de la isla de Célebes, está fechado entre los siglos XIX y XX y tenía una finalidad funeraria. Cuando alguien moría su cuerpo era llevado en procesión hasta una cueva, junto con un muñeco tau tau que representaba al difunto. Finalmente se depositaba en la entrada a la cueva, como si estuviera custodiando la tumba.