ENTREVISTA A MANUEL JAÉN, COORDINADOR DEL ENCLAVE ARQUEOLÓGICO DE CARTEIA

"Carteia ofrece al visitante una visión histórica muy amplia, que va desde el siglo IV a.C. hasta mediados del siglo XX"

Manuel Jaén nos habla sobre este importante yacimiento romano y nos adelanta las futuras actuaciones de conservación y difusión del lugar que se llevarán a cabo combinando la iniciativa de la Junta de Andalucía y el patrocinio de Cepsa

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Entrevista Carteia 01. Manuel Jaén Candón, coordinador del Enclave Arqueológico de Carteia

Manuel Jaén Candón, coordinador del Enclave Arqueológico de Carteia

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 02. Termas de Carteia

Termas de Carteia

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 03. La escalinata monumental que conducía al templo de Carteia

La escalinata monumental que conducía al templo de Carteia

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 04. El teatro romano, con las líneas arquitectónicas trazadas mediante balasto

El teatro romano, con las líneas arquitectónicas trazadas mediante balasto

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 05. Factoría de salazones en la playa de Guadarranque

Factoría de salazones en la playa de Guadarranque

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 06. Necrópolis visigoda

Necrópolis visigoda

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 07. Torre del Rocadillo

Torre del Rocadillo

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 08. Ametralladora emplazada en el interior del búnker que se visita

Ametralladora emplazada en el interior del búnker que se visita

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 09. Un viaje en el tiempo: la vida de la guarnición en el búnker de Carteia

Un viaje en el tiempo: la vida de la guarnición en el búnker de Carteia

Manuel Jaén

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Entrevista Carteia 10. La vista de los defensores del búnker de Carteia

La vista de los defensores del búnker de Carteia

Manuel Jaén

30 de septiembre de 2015

El yacimiento de Carteia, en el actual término del municipio gaditano de San Roque, se encuentra en uno de los parajes más bellos y llenos de contrastes de la geografía española: el estrecho de Gibraltar. El Peñón preside el horizonte que se contempla desde la antigua ciudad que antaño dominó la bahía de Algeciras. Es una vista espectacular, sobre todo en los días claros, cuando la costa africana se confunde con la europea. Desde la más remota Antigüedad, las leyendas y la mitología han estado presentes en este mágico lugar donde el mar Mediterráneo se une con el océano Atlántico. Aquí surgió Carteia hace casi tres mil años, como punto de encuentro y cruce de caminos: un puerto donde los marinos se hallaban a resguardo de vendavales y corrientes.
Hablamos con Manuel Jaén Candón, la persona que mejor nos puede explicar qué es Carteia y cuáles son los valores que la acreditan como uno de los lugares de visita obligada en Andalucía. Licenciado en Bellas Artes y conservador-restaurador de bienes culturales, lleva casi treinta años dedicándose a la conservación y difusión del patrimonio. Desde enero de 2010 ocupa el puesto de coordinador del Enclave Arqueológico de Carteia, aunque su relación con este imponente yacimiento empezó en el año 2001, cuando se abrió al público y él empezó a trabajar aquí como conservador.
Además de las funciones de dirección y conservación, Manuel Jaén diseña los proyectos destinados a acercar el pasado de Carteia al público. Nos explica que, desde 2006, la compañía Cepsa tiene suscrito un convenio de colaboración con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, titular del yacimiento, para realizar actuaciones de conservación y difusión. Esto se ha traducido en mejoras en la señalización, la edición de planos guía o la próxima apertura al público del nuevo circuito de visitas que incluirá el teatro romano, una gran noticia para la divulgación de nuestro patrimonio.

Sabemos que Carteia es muy antigua, pero ¿cuándo nació la ciudad?

Efectivamente, Carteia es una de las poblaciones más antiguas de la península Ibérica. Sus raíces se hunden en el tiempo hasta el siglo VII a.C. Fue entonces cuando los fenicios, unos navegantes arrojados y emprendedores, instalaron una factoría en la zona cercana de Cerro del Prado. Ya en el siglo IV a.C., los cartagineses, descendientes de los fenicios, se instalaron en el emplazamiento actual, de gran valor estratégico. Pero el esplendor de Carteia llegó en época romana. En el año 171 a.C. fue nombrada Colonia Libertinorum. Esto significa que se había convertido en la primera colonia latina de Roma fuera de Italia. Es decir, fue la primera ciudad fundada por los romanos fuera de la península Itálica que utilizaba el derecho latino –el de Roma–, lo que era todo un honor. En tiempos de la República, Carteia llegó a ser una de las ciudades más importantes de Hispania: no sólo era una base de la flota romana, sino que se convirtió en el principal puerto comercial del estrecho de Gibraltar. Es decir, era una escala muy importante en los circuitos comerciales de la Antigüedad.

Pero la importancia militar de Carteia llega hasta hoy mismo, como quien dice.

Desde luego. Carteia fue testigo directo de la llegada de los musulmanes hacia el año 711, puesto que desembarcaron en esta zona. Y en esta área levantaron un castillo que controlaba la bahía y estuvo en poder del Islam hasta mediados del siglo XIV; es la torre Cartagena, que ahora se encuentra en las instalaciones vecinas de Cepsa. Carteia jamás perdió su importancia militar: en el siglo XVI, muy cerca de la muralla romana, que incluye una torre de época cartaginesa, se levantó una torre de vigilancia para proteger a las poblaciones costeras de los piratas berberiscos procedentes del norte de África. Es la torre del Rocadillo, uno de los símbolos de Carteia, y fue un encargo de Felipe II al ingeniero Juan Pedro Livadote. La segunda guerra mundial constituye una prueba evidente de la importancia estratégica de este lugar, pues entonces se construyeron en la zona varios búnkeres militares. Precisamente lo más singular de Carteia reside en que ofrece al visitante una visión histórica muy amplia, que abarca desde el siglo IV a.C. hasta mediados del siglo XX.

Uno de los aspectos más sorprendentes del yacimiento es que parece un auténtico oasis natural en un entorno de lo más industrializado.

¡Sí! Éste es uno de los aspectos de Carteia que me gusta destacar. El yacimiento está situado en uno de los mayores polígonos industriales de Andalucía –como os decía, somos vecinos de la refinería de Cepsa–, pero constituye un verdadero oasis natural en esta zona tan alterada por la mano del hombre. En una treintena de hectáreas conviven multitud de especies vegetales y animales, lo que confiere a Carteia un gran valor natural más allá de la arqueología. Ahora que hemos entrado en el otoño, por ejemplo, lo primero que asombrará a los visitantes en los días húmedos de la estación son unas espectaculares setas que crecen asociadas al álamo blanco y que llegan a los treinta centímetros de diámetro.

¿Qué destacaríamos de la Carteia romana?

En primer lugar, las termas, parecidas a cualquier spa actual, con sus salas de vapor –hoy las llamaríamos sauna–, baños de agua fría, templada y caliente, una palestra para realizar ejercicios físicos, salas de masajes... y letrinas, que para los romanos eran comunitarias. Ellos no tenían nuestro sentido de la privacidad. Otro de los iconos de Carteia es la escalera monumental construida en tiempos de Augusto, el primer emperador de Roma, que nos lleva hasta la plataforma sobre la que se levantaba el templo de la ciudad. Junto a la escalera se situaban tiendas, que los romanos llamaban tabernae –de ahí le viene el nombre a nuestra «taberna»–. Y allí, junto a las escaleras, también se encuentran las estancias inferiores de un gran edificio cuya función aún se desconoce. El templo fue construido antes que la escalinata monumental.  Data del siglo II a.C., en plena época republicana. Pero el lugar donde se erigió ya se consideraba sagrado desde mucho antes: el templo se asienta sobre un antiguo altar de época púnica. Y ese mismo valor sagrado o religioso perduró hasta después de la caída del Imperio romano: a los pies de la escalinata y por sus alrededores se extiende una necrópolis visigoda.

¿Cuál crees que es el edificio más significativo de Carteia?

Sin duda, el teatro romano. Sus dimensiones y su forma son muy parecidas al de Mérida. Ya aparecía en un grabado de 1771 que el viajero inglés Francis Carter incluyó en su obra Viaje de Gibraltar a Málaga. El teatro está situado en la zona más alta de la ciudad, desde donde se puede disfrutar de unas magníficas vistas sobre la bahía de Algeciras. Hasta ahora ha estado aislado del resto del circuito de visitas, pero muy pronto se integrará en él. Un estudio geofísico muy reciente, que hemos puesto en marcha desde el propio Enclave Arqueológico, ha permitido localizar con precisión las estructuras del teatro, que hasta ahora se situaban de manera imprecisa. Hemos comprobado los límites del edificio y también hemos verificado qué partes se encuentran todavía bajo tierra, aunque relativamente conservadas. Igualmente, hemos podido constatar la existencia de una plaza porticada tras el edificio escénico. Para este estudio hemos utilizado lo que llamamos “técnicas de prospección no invasivas”, lo que significa que no hace falta excavar para conocer lo que hay bajo el suelo. Para que los visitantes puedan interpretar estos restos invisibles hemos recurrido a un método muy sencillo, pero muy eficaz: sobre el terreno, hemos señalizado con balasto –es decir, con grava gruesa– las líneas principales que definen la estructura del edificio, lo que facilita su comprensión.

Seguro que lo que más choca al público es el búnker que incluye la visita.

¡Desde luego! En el yacimiento hay dos búnkeres. Están junto a la torre de Rocadillo, en primera línea de playa. Se construyeron durante la segunda guerra mundial para garantizar la integridad del territorio español frente a un hipotético ataque aliado, y también como apoyo a los alemanes en el caso de que intentasen la conquista de Gibraltar. En las inmediaciones hemos identificado un sistema de trincheras y pozos de tiro. Sus constructores debieron de llevarse una buena sorpresa al excavar el terreno ya que tropezaron con el aljibe de una vivienda romana, que a buen seguro sirvió de almacén y refugio a la guarnición española. Uno de los búnkeres se ha musealizado y abierto al público. De hecho, es la única instalación con este equipamiento en Andalucía. Este búnker defendía la desembocadura del río Guadarranque, y aunque nunca fue utilizado en acción militar sí que estuvo guarnecido, como demuestran las huellas dejadas en el hormigón por el armamento: un cañón contracarro y dos ametralladoras tipo Hotchkiss de 7 mm. Una curiosidad: las paredes y el techo de las tres salas de tiro del búnker están revestidas con placas de corcho. Estas placas cumplían una doble función. Por una parte, amortiguaban el sonido de las detonaciones de las armas que disparaban los defensores del búnker; por otra, servían para protegerse de las esquirlas de hormigón que pudieran salir despedidas tras el impacto de un proyectil. El búnker ha exigido un trabajo muy importante de restauración y de impermeabilización ya que la profundidad a la que fue construido, junto con la proximidad del mar y la existencia de corrientes de agua subterráneas,  provocaban inundaciones en su interior, sobre todo en época de lluvias. Dentro del búnker los visitantes se sumergen por completo en los años cuarenta: pueden ver la reproducción fidedigna de una sala de tiro con su ametralladora y el paisaje costero de hace más de setenta años, pueden escuchar noticias y música de la época ¡e incluso oler a pólvora!

Más allá de su papel militar, Carteia destacó por su tradición conservera.

¡Así es! Los restos de una de las factorías de salazones de la ciudad están muy cerca del búnker. Se encontraba fuera de las murallas de la ciudad, junto a la playa de Guadarranque. Desde luego, no cuesta mucho imaginar los barcos llegando a la costa para descargar atunes, caballas, melvas, bonitos… Estos pescados, –los túnidos, como les llaman los naturalistas– eran un manjar muy apreciado en la época. Lo primero que se hacía con ellos era sacarles las vísceras, y luego se colocaban en capas alternas de sal dentro de las piletas de salazón. Aquí también se producía el garum, una salsa de pescado muy apreciada en el Imperio por su calidad. Una vez elaboradas, las salazones se envasaban en ánforas y ya estaban listas para la venta. Plinio el Viejo, en el siglo I d.C., nos habla de un pulpo enorme que acostumbraba a salir del mar y asolaba las factorías de salazones de Carteia. De ser cierta esta historia o leyenda, ahora mismo nos debemos encontrar allí donde ocurrió.

¿Cuáles son los próximos objetivos para Carteia?

En la actualidad estamos trabajando para conservar, interpretar y recuperar los elementos que ya han salido a la luz tras las campañas arqueológicas que se han ido sucediendo desde hace más de sesenta años. Para ello contamos tanto con los recursos de la Junta de Andalucía como con la colaboración de Cepsa, cuyo apoyo ha facilitado, por ejemplo, la musealización del búnker. Ése es nuestro objetivo: que todos los ciudadanos puedan disfrutar de un patrimonio común y casi tres veces milenario.