Suiza

Basilea exhibe los tesoros del pecio de Antiquitera

Una muestra en el Museo de Arte Antiguo de Basilea reúne estos hallazgos excepcionales por primera vez fuera de Grecia

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Cabeza de bronce de un hombre barbudo ("El filósofo"), aproximadamente del año 250 a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Estatua de mármol de Odiseo, de comienzos del siglo I a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Estatua de mármol de un chico arrodillado, de comienzos del siglo I a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Fragmentos del mecanismo de Antiquitera, de la segunda mitad del siglo II a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Fragmento de un anillo de oro, de la segunda mitad del siglo II a.C. o del siglo I a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Cuenco de cristal decorado con ramas y hojas de olivo, de la primera mitad del siglo I a.C.

© K. XENIKAKIS / NATIONAL ARCHAEOLOGICAL MUSEUM, ATHENS / MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Interior de la exposición.

© MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

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«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

«El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera»

Ánforas pertenecientes al pecio de Antiquitera.

© MUSEUM OF ANCIENT ART, BASEL

5 de octubre de 2015

Alrededor del año 70 a.C., un impresionante carguero romano zarpó de Grecia con rumbo a Italia, pero se hundió junto a la isla de Antiquitera, entre el Peloponeso y Creta, probablemente debido a una tormenta. La nave transportaba un cargamento de lujo que iba destinado a la aristocracia italiana, ávida de antigüedades griegas para decorar sus villas y jardines. En 1900, un grupo de buscadores de esponjas halló el pecio a unos 50 metros de profundidad. La primera pieza que se recuperó fue el brazo derecho de una estatua de bronce de grandes dimensiones. Desde entonces se han hallado varias estatuas griegas excepcionales, joyas, mobiliario, cristalería de lujo y el célebre mecanismo de Antiquitera, la computadora analógica más antigua que se ha descubierto, que servía para obtener información sobre los ciclos del calendario y los fenómenos astronómicos. La exposición El tesoro sumergido. El pecio de Antiquitera, hasta el 27 de marzo de 2016 en el Museo de Arte Antiguo de Basilea (Suiza), presenta estos hallazgos excepcionales por primera vez fuera de Grecia.

Una estatua de Odiseo

La muestra explica la historia del pecio de Antiquitera, el más importante de la Antigüedad que ha sido hallado. Los visitantes pueden contemplar el cargamento de lujo que transportaba, los objetos que pertenecieron a la tripulación y otras piezas procedentes de museos italianos que ilustran el floreciente comercio de arte que se vivió en esa época. En el siglo I a.C., Roma extendió su control por todo el mar Mediterráneo y Grecia se convirtió en una provincia romana. La compra y el saqueo de antigüedades griegas se efectuó a gran escala con el fin de adornar las casas y palacios de la aristocracia italiana. El misterioso mecanismo de Antiquitera, muy avanzado para su época, fue uno de los numerosos artefactos que transportó la nave desde Grecia. En la muestra de Basilea no se expone el mecanismo original, sino una réplica del mismo, debido al riesgo que supone trasladar una pieza tan frágil y valiosa. Sin embargo, se pueden contemplar piezas tan maravillosas como una cabeza de bronce de un hombre barbudo, una estatua de mármol de Odiseo, el fragmento de un anillo de oro y un cuenco de cristal decorado con hojas de olivo.