Roma

Así comían los romanos

Una exposición en el Museo del Ara Pacis explora el complejo sistema de la alimentación romana a través de piezas arqueológicas excepcionales, tecnología multimedia y reconstrucciones

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«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

Restos orgánicos de pan procedente de Herculano, fosilizados tras la erupción del Vesubio.

© MUSEO DELL'ARA PACIS

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«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

Recipientes en vidrio azul procedentes de Boscoreale, en la región de Campania.

© MUSEO DELL'ARA PACIS

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«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

Recipientes en vidrio verde procedentes de Pompeya.

© MUSEO DELL'ARA PACIS

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«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

Brasero procedente de Pompeya.

© MUSEO DELL'ARA PACIS

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«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

«Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya»

Jarro de bronce con esfinge procedente de la casa de Julio Polibio en Pompeya.

© MUSEO DELL'ARA PACIS

2 de julio de 2015

En El Satiricón de Petronio, el liberto Trimalción se muestra desolado en un banquete porque "toda una criatura humana es nada" cuando muere y por ello propone vivir "mientras nos sea posible disfrutar". La reflexión sobre la muerte en el apogeo de la vida constituye aquí una invitación al carpe diem. En tiempos antiguos, los romanos eran sobre todo vegetarianos, hasta el extremo que fueron descritos por Plauto como "comedores de hierbas", pero ya en época imperial consumieron productos procedentes de todos los rincones del mundo, a pesar de que "la vida del pueblo romano cada día está expuesta a la incertidumbre del mar y de las tempestades", en palabras de Tácito. El aceite fue utilizado en la alimentación, pero también en la iluminación, calefacción, cosmética, medicina y en los oficios artesanales. El aceite italiano era muy apreciado por los sibaritas en las comidas. Sin embargo, la colina de Testaccio en Roma, formada artificialmente con los fragmentos de las ánforas, "evidencia una cantidad masiva de aceite proveniente de la Bética, la actual Andalucía", según explican Claudio Parisi y Orietta Rossini, coordinadores de la muestra Alimentar el Imperio. Historias alimentarias de Roma a Pompeya, que se puede visitar en el Museo del Ara Pacis de Roma desde el 2 de julio hasta el 15 de noviembre de 2015.

Vino de la Tarraconense y «garum» de Cádiz

Hispania suministraba otros productos de calidad al centro del Imperio romano, por ejemplo vino de la Tarraconense y el célebre garum procedente de Cádiz, pues el Atlántico era particularmente rico en esta variedad de pescado. El garum era una salsa a base de pescado, salada y macerada largamente al sol, muy usada y apreciada en la cocina romana para realzar el sabor, a pesar de que "su olor era notoriamente pésimo, tanto que Marcial bromea a las espaldas de un amigo capaz de frecuentar mujeres amantes del garum", comentan los coordinadores de la muestra en un texto. La exposición plantea las siguientes preguntas: ¿qué comían y cómo comían los antiguos romanos? ¿Cómo transportaron tantas toneladas de víveres desde los lugares más recónditos de la tierra? ¿Cómo trasladaron estos alimentos por el Tíber hasta el corazón de la ciudad? ¿Y cómo los conservaron durante todo el año? La muestra explora esta primera globalización del consumo en la historia, caracterizada por una deslocalización productiva de los bienes primarios. Reúne préstamos importantes de Pompeya, Herculano y Oplontis, además se puede contemplar el Tesoro Moregine, un juego de plata completo, que regresa a Italia después de cinco años de exposición en el Metropolitan Museum de Nueva York.