El asesinato de Ötzi fue un acto de traición

Un congreso internacional, celebrado con motivo del 25 aniversario del hallazgo de su momia, ha aportado novedades importantes sobre el Hombre de Hielo

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otzi1. Momia de Ötzi

Momia de Ötzi

La momia de Ötzi en el lugar del hallazgo. 

Foto: Paul Hanny

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otzi2. Lugar del hallazgo

Lugar del hallazgo

Lugar del hallazgo en los Alpes de Ötztal.

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology / Lukas Aichner

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otzi3. Tomografía computarizada

Tomografía computarizada

Tomografía computarizada en 3D del tórax de Ötzi. 

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology / Regional Hospital of Bolzano

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otzi4. Hombro izquierdo

Hombro izquierdo

Lugar en el que se alojó la fecha, en el hombro izquierdo de Ötzi. 

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology

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otzi5. Herida en la mano

Herida en la mano

Herida en la mano derecha.

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology

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otzi6. Rayos X

Rayos X

Rayos X de la herida en la mano. 

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology / Regional Hospital of Bolzano

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otzi7. Hacha de Ötzi

Hacha de Ötzi

Hacha de Ötzi hallada junto al cadáver. 

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology

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otzi8. Hoja de cobre

Hoja de cobre

Hoja de cobre del hacha. 

Foto: South Tyrol Museum of Archaeology

Alec Forssmann

29 de septiembre de 2016

En septiembre de 1991, hace 25 años, Helmut Simon y su mujer Erika, dos montañeros alemanes experimentados, descubrieron el cadáver de Ötzi, el Hombre de Hielo, en los Alpes de Ötztal. "Pensamos que era un alpinista o un esquiador de travesía", dijeron.

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Del 19 al 21 de septiembre se celebró el 25 aniversario de su hallazgo con un congreso internacional en la ciudad italiana de Bolzano. Cuatro novedades importantes sobre Ötzi: el cobre de su hacha fue extraído de una mina del sur de la Toscana y no de la región alpina; resulta dudosa la hipótesis según la cual los altos niveles de arsénico y cobre que presenta la momia en el pelo sean debidos a su implicación en la fundición del cobre; una nueva tomografía computarizada ha permitido detectar tres pequeñas áreas de calcificación cerca de los tractos de salida del corazón; y la investigación del crimen de Ötzi, perpetrado hace más de 5.000 años, sugiere que fue un acto de traición y no un robo, pues sus útiles seguían en el lugar.

El Museo de Arqueología del Tirol del Sur explica en un comunicado que el cobre usado para forjar el hacha de Ötzi no proviene del Tirol del Este o del Norte, como se creía hasta ahora, sino del centro de Italia. Un equipo científico dirigido por el profesor Gilberto Artioli, de la Universidad de Padua, tomó una pequeña muestra del hacha y comparó su proporción de isótopos de plomo con información procedente de numerosos depósitos mineros de la región mediterránea y de toda Europa en general. No cabe duda de que procede del sur de la Toscana.

Las investigaciones preliminares del geoquímico Wolfgang Müller, de la Universidad de Londres, sugieren que la hipótesis según la cual Ötzi estuvo implicado en la transformación metalúrgica es precipitada. Los altos niveles de contaminación metálica en la momia podrían haber sido ocasionados por factores ambientales durante los más de 5.000 años transcurridos desde su muerte.

El escaneado de la momia por los radiólogos Paul Gostner y Patrizia Pernter confirma la calcificación vascular en las arterias del estómago y de las piernas, un hecho ya conocido, y tres nuevas áreas de calcificación cerca del corazón. Estas investigaciones corroboran un dato: que Ötzi tenía una fuerte predisposición genética a sufrir enfermedades cardiovasculares y que probablemente esta sea la razón de su arterioesclerosis general.

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Por último queda claro que Ötzi fue asesinado, un hecho deducido por el hallazgo en 2001 de una punta de flecha en su hombro izquierdo. Los últimos métodos criminológicos del Departamento de Investigación Criminal de Múnich demuestran, además, que Ötzi probablemente no se sintió amenazado poco antes de su asesinato, pues parece que estuvo disfrutando de una buena comida y descansando en un lugar protegido. La flecha fatal fue disparada desde una posición muy lejana y cogió a la víctima por sorpresa, por lo que se puede inferir que fue un acto de traición. Los hallazgos médicos también sugieren que la víctima se desplomó y que el autor del crimen no utilizó más violencia.