Irun

Arte contemporáneo inspirado en las pinturas rupestres

El Museo Romano Oiasso expone una serie de obras de la artista Maximina Espeso, que está inspirada en las pinturas rupestres de tres importantes cuevas vascas

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«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

Una de las obras de la artista Maximina Espeso expuestas en el Museo Romano Oiasso. 

© MAXIMINA ESPESO / MUSEO ROMANO OIASSO

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«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

Los caballos son los principales animales representados en esta serie de cuadros de Maximina Espeso. 

© MAXIMINA ESPESO / MUSEO ROMANO OIASSO

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«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

«Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas»

La exposición puede visitarse hasta el 4 de mayo de 2014.

© MAXIMINA ESPESO / MUSEO ROMANO OIASSO

1 de abril de 2014

La artista Maximina Espeso (Torrelavega, 1959) se sintió deslumbrada la primera vez que visitó una cueva con pinturas rupestres. Desde entonces sus cuadros representan las manifestaciones artísticas del hombre en sus orígenes. Tras exponer distintas series basadas en algunas de las cuevas más importantes del arte paleolítico europeo -como la de Lascaux-, en esta ocasión la obra presentada en el Museo Romano Oiasso de Irun (Gipuzkoa) se inspira en las cuevas vascas de Ekain (Deba), Altxerri (Aia) y Santimamiñe (Kortezubi). Las tres fueron descubiertas a lo largo del siglo XX y constituyen auténticos santuarios prehistóricos europeos. La exposición Una mirada a los orígenes, arte en las cuevas se puede visitar en el Museo Romano Oiasso hasta el 4 de mayo de 2014. 

Caballos, osos y bisontes

Los cuadros, sobre tabla y lienzo, han sido realizados con óxidos de hierro y cobre sobre un mortero de materiales diversos (óxido de zinc, óxido de bario, piedras de mármol o cuarzo, polímeros acrílicos, etc.). De este modo la artista consigue emular a los artistas paleolíticos a través del dibujo y las formas, pero también recreando las superficies rocosas sobre las que se plasma el arte rupestre. Reproduce principalmente el caballo, el animal más representado en la cueva de Ekain, pero también los osos del mismo yacimiento o los bisontes de Altxerri, realizados con la técnica del grabado. Para Espeso, la emoción que le provocan las pinturas paleolíticas está relacionada con la sensación de regreso a nuestros orígenes, que nos vincula de manera biológica a nuestros ancestros