El Acueducto de Segovia es más reciente de lo que pensábamos

Guiomar Huguet

4 de noviembre de 2016

El análisis de los materiales procedentes de una excavación de 1998 revela que uno de los vestigios romanos más célebres es más joven de lo creíamos hasta ahora.

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Según los recientes estudios que han salido a la luz, las primeras piedras del célebre Acueducto de Segovia fueron colocadas unos años más tarde de lo que se había creído hasta el momento.

La nueva datación del monumento segoviano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, ha sido posible gracias al análisis de los restos arqueológicos procedentes de una excavación que se llevó a cabo en el año 1998. Los materiales de construcción encontrados en la base de los pilares que sostienen el acueducto remiten a los primeros años del siglo II d.C., mientras que hasta el momento se solía ubicar todavía en el siglo I d.C. El análisis de los materiales excavados implica considerar que la construcción del Acueducto se realizó durante la parte final del gobierno de Trajano, que se mantuvo en el poder hasta el 117 d.C., o ya desde el gobierno de Adriano, desde el año 117 hasta el 138 d.C.

Como explica a National Geographic Santiago Martínez Caballero, director del Museo de Segovia, “es una obra pública iniciada o bien a fin del gobierno de Adriano o ya durante el de Adriano, pudiendo incluso haberse prolongado en época de Antonino Pío (138-161 d.C.), en función de la fecha concreta del inicio de construcción, a colocar entre 112 y 138 d.C. Es decir, la nueva cronología implica reconsiderar entre 50 y 20 años la construcción original del Acueducto”. Santiago Martínez es el responsable del hallazgo junto con Victor Cabañero, profesor de la Universidad Nebrija de Madrid.

A pesar de que la diferencia de tiempo no es especialmente considerable, sí es relevante el hecho de que a lo largo de este periodo de tiempo el Imperio Romano cambió de emperador. De hecho, anteriormente se creía que el Acueducto tan solo había sido restaurado por Trajano, pero que había sido construido por la anterior dinastía, la de los Flavios.

Los historiadores coinciden en calificar el inicio del mandato de Trajano, en el año 98 d.C., como el comienzo de la época dorada del Imperio, cuando la buena situación económica dio lugar también a un espectacular florecimiento cultural. 19 años más tarde, le sucedió Adriano, quien consiguió mantener este esplendor y transmitirlo así a Antonino Pío.
También fue un periodo dorado para la ciudad de Segovia y todas las provincias romanas de Hispania, cuyas administraciones se vieron respaldadas por la política y la economía imperiales, consiguiendo establecer una sociedad madura en todos los sentidos.

Según Santiago Martínez “la investigación aporta una nueva reflexión sobre el proceso histórico del interior de Hispania en los siglos I-II d.C., al considerar que es en el siglo II d.C., y no en el último tercio del s. I d.C., cuando se dan las condiciones estructurales óptimas y las circunstancias coyunturales precisas para poner en marcha la obra de esta infraestructura de gran calibre tecnológico”.

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Hasta ahora, se había otorgado la construcción al emperador Trajano, pero con el reciente descubrimiento los investigadores consideran que es más probable que el inicio de las obras fuera en tiempos de Adriano, entre los años 112 y 116.
Los materiales que apoyan esta nueva fecha son las cerámicas de terra sigillata hispánica, que se han recuperado en las fosas de los pilares que sostienen las arcadas. Uno de los objetos clave que se han hallado y apoyan la nueva fecha es una moneda romana, concretamente un sestercio de Trajano, que tuvo que ser acuñado entre los años 112-116. Por lo cual las obras de construcción del Acueducto tuvieron que empezar con posterioridad a la acuñación de esta moneda.